

Al despertar cada mañana lo primero que recibo es el beso de mi madre; qué sería de mi vida sin su presencia. Es la fuerza que me impulsa hacia los buenos senderos, quien comparte mis alegrías y tristezas, mis fracasos y mis triunfos.
Al referirnos a lo más insigne del magisterio en San José de las Lajas se hace indispensable consultar la brillante trayectoria del destacado maestro lajero Víctor Mestre Sardina, cuyo nombre distingue a una escuela de enseñanza primaria en la capital de Mayabeque.
Muchas veces pasamos por alto una de los mejores patrimonios que atesoramos los seres humanos para hacer más factible el lenguaje, para dar a conocer nuestro modo de pensar, lo que nos resulta agradable o desacertado, lo que nos urge o aquello que con extremo esfuerzo alcanzamos a expresar porque sencillamente nos apena. Se trata de la gestualidad o vínculo entre las palabras y nuestra proyección corpórea .Hacia el tema encamino mis pasos.
Los Mártires de Chicago se inscriben en las mejores formas del arte, en la realidad cotidiana que decide la cultura. Ellos mismos resultan el homenaje al trabajo, la reconocida fuente de la riqueza y constitución de la calidad de hombres y mujeres.
Hay ausencias que te hablan de un mañana,
que se tornan de todos los colores,
que te ponen el mundo en la ventana
y de esperanzas llenan los balcones
Liuba María Hevia
Me gustaba mirarlo cada mañana desde mi ventana mientras golpeaba las teclas de la máquina de escribir. Su rutina pasaba indiferente para los demás, pero aquella película conseguía mostrarme siempre un detalle interesante y nuevo, algo así como lo que suele ocurrir cada vez que releo El Principito. Él se llamaba Alejandrino, pero todos en el barrio le decían Alejo.
El lenguaje es la envoltura material del pensamiento y el uso que hacemos de él es nuestra carta de presentación en cualquier circunstancia de la vida.
Hace unos días encaminé mis pasos hacia la escuela primaria Víctor Mestre de San José de las Lajas; al llegar al inmueble pregunté dónde estaba la biblioteca escolar motivada por presenciar el magnífico acto de niñas y niños al relacionarse con los libros.Me detuve y pude percibir el talento de la bibliotecaria en este plantel docente, al emplear de manera magistral vías y procedimientos que sin duda alguna incentivaban el interés en los pequeños por la lectura.
“queda siempre un poco de todo, la única carencia total es el olvido”. Miguel Barnet
La vida que no se murió
Soplillar fue en otro tiempo una palabra invisible, no más. Quienes nacieron en ese puntito verde-gris del mayor humedal de Cuba, la Ciénaga de Zapata, debieron conformarse por muchos siglos con ser nadie, y permanecer sepultados por “la podredumbre de los años muertos, de los vegetales que no pudieron serlo, de la gente que no pudo serlo”, como dijo el cuentero mayor de Cuba, Onelio Jorge Cardoso.






