Delinquir constituye un acto propio de personas inescrupulosas que no temen a la vergüenza de aparecer ante sus familiares y amigos como delincuentes vulgares.
Me atrevería a asegurar que en ningún medio de comunicación del mundo el abrazo de un niño o niña a su maestra podría ser noticia, en cambio, el símbolo de lo que ello implica, bien pudiera ser motivo de comentario.












