Lealtad al significado de la Revolución en el campo cubano

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Los presidentes de las Cooperativas de Crédito y Servicios de San José de las Lajas culminan el año con la certeza de hacer cada vez más por la Revolución. En el más reciente encuentro de productores agropecuarios, dieron prioridad en el debate a la prevención contra la covid-19, por la creciente aparición de la epidemia en el territorio, incluyendo áreas del sector campesino. Por eso una vez más se propuso dar todo el apoyo necesario a la tarea que el país asume.
Esa disposición muestra que la estrecha vinculación del campesinado cubano con las prioridades del país, tiene su origen en el Congreso Campesino en Armas en 1958. Desde entonces comenzaron, precisamente, los verdaderos derechos del campesinado en la nación y esa fidelidad perdura a más de seis décadas de aquellos momentos legendarios por el significado de la Revolución para el sector.
A través de los años en Cuba la vida campesina tuvo un vuelco transformador que comenzó por traer a la tierra el programa del Moncada que al eliminar el latifundio entregó la tierra a su legítimo dueño.
Desde entonces el campesino es fuerza clave en el país a través de las transformaciones en el campo, donde se han aplicado tanto la experiencia acumulada como los experimentos de nuevas relaciones productivas, incluyendo las diferentes formas de propiedad de la tierra, siempre buscando la utilidad práctica de cada modalidad.
El campesinado cubano ha estado presente en la creación de las diferentes formas cooperativas tales como las Unidades Básicas de Producción Cooperativa, Cooperativas de Producción Agropecuaria, Cooperativas de Créditos y Servicios, y las granjas estatales.
Pero el beneficio de la Revolución Socialista de Cuba al campesino no solo está en lo referente a la propiedad de la tierra, sino también en todos los campos de la sociedad de manera integral como parte activa y presente en con todos los derechos por igual.
El hijo del campesino dejó de ser el carente del conocimiento actualizado para llegar igual que todos a los centros educacionales y elegir su carrera, que no siempre tendría que estar relacionada con la agricultura.
La mujer rural hoy tiene el mismo reconocimiento social de las que habitan en la urbanidad y cada día su labor en el campo se complejiza más al adentrarse en las profundidades del conocimiento agrario, cuando la agricultura llega a ser la esperanza de la supervivencia de la localidad, la nación y el planeta por razones más que conocidas.
Por eso hoy no sorprende que en este territorio lajero varias mujeres dirijan con su conocimiento e iniciativa diferentes cooperativas, donde la producción agropecuaria es fundamental.
De esta manera, como el campesino es parte sustancial de todos los procesos sociales de la nación, hoy no nos sorprende que en la última reunión de productores agropecuarios del año 2020 el presidente de la ANAP Denis Fraga Acosta priorizara la orientación al campesinado ante la cooperación con el sector de salud para evitar el contagio de COVID.
El campesino de hoy apoya y defiende la Revolución porque ella significa la garantía del derecho del campesinado a pesar de las limitaciones.

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