La disyuntiva de lo apetecido

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El comportamiento de algunos ciudadanos en las calles y espacios públicos pudiera dar la impresión de que seguimos viviendo aquellos días felices cuando los cubanos no nos preocupábamos tanto por ciertos escrúpulos, necesarios a la hora de ingerir alimentos fuera del hogar.
Antes del 2019 solíamos decir que “lo que no mata engorda” y se pasaban por alto algunas reglas esenciales de la higiene. Pero la Covid-19 puso a la humanidad en cautela permanente ante el riesgo de perder lo más preciado que tenemos: la vida.
Sin embargo para muchos esta advertencia sigue sin causar ningún efecto en la conducta y parecen ignorar que la palabra “microscópico” significa que algo real al alcance de tus ojos, resulta invisible a simple vista. Eso es lo que pasa con el corona-virus, a pesar de que en este caso el descuido puede costar bien caro.
Aún siendo así vemos a diario personas ingiriendo alimentos a la intemperie en cualquier parte, tomando los alimentos sin lavarse las manos, incluso después de descender de un medio de transporte o en cualquier otra circunstancia en la que priorizan el apetito en vez de la protección de su propia salud y la de su familia.
A pesar de la grave situación todavía persiste el comportamiento inadecuado de aquellos que en presencia de sus semejantes cometen violaciones obvias, siguiendo la viciosa costumbre de irrespetar lo indicado, reafirmando la doctrina de que lo más prohibido, lo más apetecido.
Todavía se ven personas soplando la velita del cake de un cumpleaños en una celebración supuestamente limitada, y en la que sin embargo aparecen personas de lejanos entornos.
Por otra parte los momentos no están como para llevar un platico para tal o cual ocasión, ni para compartir alimentos extraídos de pertenencias individuales de diferentes orígenes en donde pudiera viajar el contagio.
Si tenemos en cuenta estas conductas y que ya en Cuba circulan las cinco cepas letales de la pandemia, es aconsejable pensar en serio cualquier decisión ante una oferta ocasional de alimentos pues ante algún descuido el dicho aquel pudiera invertirse y ante la nueva realidad eso que engorda hoy puede ser un grave peligro.

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