El profe Manuel

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La novela cubana Entrega ha puesto ante la teleaudiencia más de un tema que toca de cerca la realidad de este tiempo, en que nos ocupa defender o rescatar valores como algunos aluden, o sencillamente tratar de ser mejores seres humanos.

Sin lugar a dudas, el profesor Manuel es uno de los personajes que ha cautivado y recibido merecidos elogios.En primer lugar desde mi punto de vista, por demostrar cuánto marca a un ser humano la vocación.En segundo lugar por la perseverancia y el amor al magisterio; pues Manuel defiende su compromiso de educar, de incentivar el amor por la historia, de sembrar valores, de despertar conciencia, por encima de obstáculos, de trabas, de esquematismos, de todo lo que pudiera constituir un freno.

Y es que no basta con graduarse de maestro, valdría la pena investigar cuántos maestros eligieron la carrera por vocación y cuántos como última opción, por solo alcanzar un título universitario, porque en esa cuenta, también resulta el éxodo del sector educacional.

Magisterio. ¿Elección por vocación o…?

Hace muchos años, décadas, los maestros en una barriada constituían un símbolo. Recuerdo a mi padre hablar de su maestra, una mujer que ya para esa época sobrepasaba los 50 años, les enseñaba todas las asignaturas y también corregía modales, sin abochornar, sencillamente enseñando desde el corazón.

Hoy no es secreto, el magisterio es una de las profesiones, que a pesar de constituir parte de los juegos infantiles de niños y niñas que simulan ser maestros, no es incentivada por la familia a la hora del educando definir su elección, pues no siempre es justipreciado el mundo del magisterio

Al magisterio no se debe llegar como escape, como última carta dela baraja. Enseñar y también educar es altísima misión que requiere entrega, disciplina y mucho amor; al decir de José Martí: “La enseñanza -¿quién no lo sabe? – es ante todo una obra de infinito amor.”

La vocación, según el diccionario es la inclinación o interés que una persona siente en su interior para dedicarse a una determinada forma de vida o un determinado trabajo. Considero es elemental y se forja también con el ejemplo.

 

La motivación y algo más

La motivación es una herramienta indispensable a la hora de dar una clase. Unido al conocimiento debe estar presente a fin de cautivar a los estudiantes, de despertar en ellos el interés por lo que se les dice.

Hoy en día, existen los repasadores en todos los niveles de enseñanza, y ¿por qué? Trabajan a la par que los maestros en el aula y ¿Por qué? Sencillamente porque algo falta y es necesario afianzar y no con el estudio individual, porque los padres recurren a otros maestros para que repasen a sus hijos. Y aclaro que no critico a quienes desde la jubilación acogen seguir enseñando desde sus hogares.

El profe Manuel, es una persona que contagia por su entusiasmo, que toca al corazón, con un mensaje directo, que hace de su clase un espacio de reflexión, no desde un discurso, sino desde lo tangible. Visualizar la historia desde una mirada inteligente es un reto, pero también un compromiso para que se hospede en la memoria.

Preguntemos a cuántos alumnos les gusta esa asignatura. Tengo la vivencia de un estudiante, con muy buen promedio en el pre universitario, con notables calificaciones en los exámenes de ingreso y que optó por Historia. Escuché a muchos decir, ¿pero con su escalafón? Mejor hubiera escogido Medicina, Derecho o una Ingeniería. Con Historia va a tener que ser maestro.

Es que para algunos la Historia, es solo eso Historia y el magisterio tal vez una de las últimas opciones. Formar a mejores maestros, lograr que quienes se desempeñan en las aulas dejen la mejor huella en sus discípulos seguirá como desafío para esa fuerza que prestigia una de las conquistas de Cuba.

Manuel, un reconocimiento a quienes enseñan desde el alma

Entonces, el personaje de la novela cubana Entrega, inspirado en un profesor real, también es un reconocimiento  a quienes defienden cada día el arte de enseñar, a quienes llevan al aulaun propósito: que el estudiante aprenda, pero además que ame su historia, que tenga valores, que sea mejor persona.

De eso se trata de incentivar la perspectiva de ser cada vez mejores, de tomar como referencia a aquellos que como Manuel ponen el alma en tan sagrada profesión.

En San José de las Lajas son unos cuantos educadores los que han inscrito una impronta inolvidable: Angélica Valido, Orbita Montalvo, Reinaldo Fernández Roque, (conocido cariñosamente como El Nano), también Cristina Soto, Caridad Calderín. Todos dignos ejemplos.

 

Para bien sabemos que hay Manuel y Manuelas en todo el país, lo importante es que cada vez sean más. De eso se trata.

 

 

 

 

 

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