

Fotos: Michael García Pérez
La bejucaleña Yanela Piñeiro recibió el pasado 30 de agosto el carnet que la acredita como miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Con solo 14 años de edad, su incursión en el arte de la fotografía la avala para pertenecer a la joven vanguardia artística cubana.
La mujer cubana austera y segura se yergue sobre sólidos principios con el propósito de engendrar esfuerzos que resulten manjar de sabiduría y sustento para la sociedad.
Alta paloma en vuelo que con aletear divino difunde en otros continentes la libertad y derechos que le son concedidos en la mayor de las Antillas.
Para el primer trimestre del 2014 está previsto el XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, CTC. La cita prevé el análisis de temas vitales para el movimiento obrero convocado a incrementar su protagonismo en la representación y defensa de los derechos de los trabajadores, en la producción, en la calidad de los servicios y en todo lo referente a la eficiencia económica.
Las indisciplinas sociales encuentran cobertura en este período vacacional. La presencia de los jóvenes en la ciudad con conductas inadecuadas se hace cada vez más apreciable.
Cada día se levantan más voces en contra del tabaquismo y su incidencia en los fumadores pasivos, o lo que es lo mismo, personas que saben que la salud es lo más importante para vivir más y mejor.
El agua, líquido vital para la vida en la Tierra, es elemento esencial en la nutrición de plantas y animales. Cualquier ser humano podría vivir sin consumir alimentos pero no sin ingerir agua, de ahí la necesidad de mantener su higienización y permanencia.
El 90% de los fallecidos por cáncer de pulmón en Cuba son fumadores activos y de cada 50, 1 es fumador pasivo.
El Día de los Padres se celebra anualmente en Cuba cada tercer domingo de junio y es una forma de reciprocar el cariño y la dedicación de los hijos por sus progenitores, cuya expresión social va más allá de la reunión familiar y los acostumbrados regalos.
Escribo mientras observo a mi pequeña hija debatirse entre el sueño y sus deseos de jugar, y me satisface ver como se hace más bella y tierna mientras duerme. Entonces, tengo más tiempo para pensar y recordar sus travesuras durante el día, que ahora me hacen reír.
Amigos cercanos de Alejo Carpentier lo recuerdan en cansado pero vehemente paso por las calles de París aquel abril de 1980, como despidiéndose de toda la luz del mundo en la tierra de ancestros suyos. Por aquellos viejos muros de la capital francesa debió de estar la morada de tantos y de tantos fantasmas que cobraron vida en sus novelas, y que se hicieron definitivamente de vida en el oficio de narrar de aquel genio.






