Poderoso caballero es don Dinero

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Una pesadilla de la cual no se despierta resultan los precios. Tal situación no es exclusiva de San José de las Lajas, sino que habita desde la Punta de Maisí hasta el Cabo de San Antonio. Como versa un conocido refrán: Poderoso caballero es don Dinero.

En la capital de Mayabeque, a diario ocasionan los más insospechados comentarios de quienes al final tienen que dejar escapar los billetes ganados tras un mes de trabajo.

“Esto es insoportable.” “¿A dónde vamos a parar?” “Los de los precios es un abuso.”  Frases como estas resultan lapidarias cuando corresponde enfrentarse a frutas, vegetales y viandas, bueno lo de frutas es pura exageración, me refiero a las pocas que realmente se ven en este territorio.

A ello se suman los bicitaxis, ese medio de transportación, cuyos conductores, en su inmensa mayoría tienen un sistema de tarifas con “alteraciones nerviosas”, porque cambian de la noche al día, y muchas veces, cada vez que lo entienden.

Sus explicaciones, que “la cosa está dura y todos los precios están muy altos, por tanto, ellos también tienen que subir el precio de su servicio. “Apretadores” les decía ayer una señora que no pudo pagar 80 pesos desde la zona aledaña al hospital hasta el correo, y en verdad el calificativo le viene como anillo al dedo.

Explicaciones, aclaraciones, siempre imprescindibles.

Se ha explicado a través de los Medios de Comunicación Masiva, en particular en el programa televisivo Mesa Redonda todo este proceso que vive nuestro país.

La ministra de Finanzas y Precios, Meisi  Bolaños Weiss, al comparecer en febrero explicó que desde el pasado año existe un proceso de incremento de los precios debido al incremento de los costos de las materias primas, insumos y los productos terminados de importación.

Dijo que la crisis económica mundial y la COVID-19 han incidido en el proceso de adquisición de insumos, materias primas y productos terminados.

Señaló además que a ello se unen las difíciles y complejas condiciones en que Cuba tiene que salir al mercado internacional”, bajo el efecto de las medidas coercitivas aplicadas por Estados Unidos y el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero, lo cual repercute en la población y; recordó que el incremento real de los costos inciden en la formación de los nuevos precios.

La inflación, esa pesadilla de la que aún no se despierta

La inflación es el aumento sostenido y generalizado de los precios en un período determinado de tiempo, así lo precisó Alejandro Gil Fernández, Vice primer ministro y titular del MEP ante los miembros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que realizaron durante el III Pleno tras la celebración del 8vo Congreso.

En esa ocasión dijo también que solucionar la inflación va por la vía del incremento de la oferta, que tiene a su vez dos caminos: o más importaciones (y no tenemos divisas para hacerlo) o más producción nacional.

Más producción nacional es el camino, enfatizó y aseguró, “es el camino en que estamos” También llamó a la conciencia y a la solidaridad.

Revendedores y especuladores

A toda hora y con la oferta que se desea aparecen los mercaderes sofocadores. Son esos personajes que proliferan en cualquier parte de este territorio. Lo que no hay, lo que no aparece ellos lo tienen y cada vez con los precios más abusivos. De ahí que aceite, pollo, jamón y hasta los ausentes culeros desechables formen parte de sus ofertas, con precios estos últimos que sobrepasan los mil pesos.

¿Quién le pone el cascabel al gato? Es interrogante que hasta el momento no tiene respuesta. El salario aunque mejorado, no es suficiente para sufragar los gastos.

La inflación nos golpea pero, es justo reconocer que la mayor parte de los medicamentos recibe el respaldo del presupuesto estatal. Aún cuando los costos de las materias primas se han incrementado, no se ha subido el precio de los medicamentos.

El Estado ha intervenido en el control de los precios, centralizando los precios de tarifas y servicios más sensibles en la vida cotidiana de la población, como la electricidad, agua, gas, telecomunicaciones y transporte público pero, los otros precios nos estremecen.

Duele que el medicamento que no está en farmacia aparezca en la calle y con un precio que casi toca las nubes. Lastima que unos lucren a costa de las necesidades de otros, que la insensibilidad y el oportunismo se junten en este tiempo que requiere de solidaridad, disciplina, responsabilidad y mucho amor para hacer más llevadera la vida, que en verdad no tiene precio.

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