El Che ciudadano cubano por nacimiento

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El Che fue declarado cubano por nacimiento el 9 de febrero de 1959. El acuerdo del Consejo de Ministros del Gobierno Revolucionario, se basaba en la Ley Fundamental aprobada dos días antes. El inciso E del artículo 12 confería esa condición a los extranjeros con dos años o más en el Ejército Rebelde, y que ostentaran el grado de comandante durante un año por lo menos.

Alguien con razón apuntó cierta vez que Ernesto Guevara de la Serna vino al mundo en Argentina, pero que el Che nació en la Revolución Cubana. Fue la obra social y humana de este enclave caribeño la que mundializó el vocativo amado. Y le extendió un contenido nuevo, grande, seductor. El Guerrillero Heroico la convirtió a su vez en razón de vida, en comunión de ideas, entusiasmo, compromiso.

Sorprende la capacidad del combatiente argentino de atemperarse al meridiano de la cultura cubana. La emancipación constituye un valor universal. Pero no resulta fácil integrarse en un código diferente, asumir una variante lingüística distinta, aunque sea el mismo idioma, ejercer efectivamente el mando y hacerse entender. El Comandante Guevara parece deslumbrarse desde el principio con el suceso de la cubanidad, con sus actancias, con su propia esperanza, para depositar en esta tierra lo más puro de sus esperanzas de constructor.

El genio narrativo de Gabriel García Márquez estaba poseído por la magia del Caribe. Es casi seguro que el hondo humanismo de Ernesto Guevara de la Serna advirtiera el misterio de Cuba, donde el Apóstol imaginó el taller para el equilibrio del mundo. Héroe del poema en un nuevo tiempo, el Che se identificó decididamente con ese milagro que Martí describió en la palabra cubano: la dulzura como de suave hermandad (que) se esparce por nuestras entrañas.

Y aquí, en este escenario de luchas, épico testigo de la frontera imperial implícita en el ensayo, el hombre antorcha sembró la tierna raíz de sus querencias. En el justo centro del combate, en la fragua misma de la familia, hay un sitio para la fiesta innombrable que refiere la poesía. Repartido en el descubrimiento perpetuo del alma de la Patria, el Comandante Guevara aún vive en la conciencia y en la voluntad de ser ciudadano de esta nación.

En su Carta de Despedida a Fidel, renunció formalmente a su condición de cubano. Y partió a los nuevos campos de batalla, a encontrar invariablemente hermanos en la Madre América. Pero solamente unos renglones más abajo, regresa el archipiélago como un latido en la escritura: Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré. Con Cuba en el corazón, el héroe se levanta para todos los tiempos.

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