Donde anidan la alegría y el amor

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El amor anda sin freno en una confortable casa de San José de las Lajas. Allí donde a diario un pequeño colectivo trabaja con esmero inspirado en ese precepto que José Martí escribió en el prólogo de La Edad de Oro: “…Lo que queremos es que los niños sean felices…”

Se trata del Hogar de niños sin amparo familiar de Mayabeque, ubicado en la parte urbana de su capital que dirige Ana Belkis Barbán. Es un sitio que acoge a niños y niñas desprovistos del amparo de sus familias y  en el que encuentran además de  atención y protección, la manifestación más amplia de amor.

Más de dos décadas cuentan en la experiencia de Ana Belkis al frente de esta institución, una labor que precisa de entrega y de mucha sensibilidad para atender y entender a los menores que asumen una nueva familia.

A su decir, obran también la responsabilidad y el infinito deseo de contribuir a que la estancia en el hogar sea de gran aporte para estos hijos, porque así los asumen ella y el colectivo de trabajo que dirige.

Estos hogares que existen en todo el país proporcionan condiciones de vida similares a las de una casa de familia. Los niños y niñas que están en los mismos son aquellos  que no tienen protección debido al fallecimiento o abandono de sus progenitores, o porque alguno de  sus padres  ha sido sentenciado a prisión o sufre de una enfermedad psiquiátrica grave que imposibilita la atención del menor.

El colectivo de trabajadores del Hogar para niños sin amparo familiar de Mayabeque asume el inmenso reto de propiciar alegría, confianza, seguridad a los niños y niñas que allí permanecerán hasta alcanzar la mayoría de edad. Una vez que esto suceda, si existen las condiciones en sus familias, retornarán a ellas, de lo contrario el gobierno local gestionará para ellos donde vivir.

En San José de las Lajas está esa confortable casa que ilumina el Sol cada mañana, un sitio donde habita la alegría y a diario se reparte cariño. Allí una familia dispone sensibilidad y ternura, imprescindibles para forjar a hombres y mujeres dignos en el mañana y en el presente a niños y niñas felices, esperanza de ese mundo mejor que es posible.

 

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