Seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas

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Sacar de cada quien lo mejor, en materia de sentimientos, es el mayor regalo que para este y todos los tiempos podemos hacer a nuestros semejantes. En esa reflexión que escuché ayer me detengo hoy.

Más allá de la situación que vive Cuba, del hostigamiento del bloqueo y de las medidas que el vecino  norteño dispone desde su imperio, una realidad a la que no somos ajenos gravita cada día, y esa tiene que ver con nosotros mismos.

La problemática del transporte nos descubre a diario ante las más insospechadas actitudes. Hubo un momento de luz, cuando ante el llamado de la máxima dirección del país, la respuesta no se hizo esperar: los choferes paraban en las Paradas de ómnibus y con la ayuda del “Azul” como por acá por occidente decimos a los inspectores del transporte, se resolvía en gran medida el problema.

Ha pasado el tiempo, andamos ya por el año 2020 y tal parece que la lección no fue bien aprendida. Pasan los carros, y aunque se les haga señales, ninguno detiene la marcha. Por si fuera poco conductores particulares han incrementado el precio de su servicio y por ejemplo, un viaje desde La Habana a San José de las Lajas y viceversa sobrepasa los 25 pesos establecidos y hoy está entre 75 y 100 pesos.

Una se encoge de hombros. Contempla la realidad y descubre entonces que la insensibilidad habita, que puja fuerza y pone contra la pared a los que no cuentan con mayor caudal monetario.

Ayer un panel, de San José de las Lajas, pidió 5 pesos de la parada del Hospital Materno hasta las cuatro esquinas. Y es preocupante a lo que la situación obliga. El mismo panel en que las personas viajan como sardinas en lata, concluía su viaje de retorno, pero,…había que recaudar más y más.

La situación coyuntural no ha pasado, no somos ajenos a eso, pero en tiempos difíciles ha de florecer lo mejor de nosotros mismos. La sensibilidad no debe ser vocablo inerte, ha de aparecer y poner freno desde su inmensidad a lo que aqueja. Ser solidarios, sensibles no cuesta y por el contrario engrandece a quien lo practica.

En tiempos difíciles vale sacar de cada quien lo mejor. El respeto al semejante, la consideración y el decoro han de ponerse a prueba. No se puede voltear el rostro para no ver, no se es buena persona cuando no existe la necesidad de hacer un bien. En tiempos difíciles vale la pena ser un tilín mejores y mucho menos egoístas.

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