Más de 15 meses y la Covid-19 ahí

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Cuba-Covid-19-foto tomada de Portal Cuba.cu

Han transcurrido más de 15 meses desde que en Cuba se conoció el primer caso de contagio con la Covid-19. Desde entonces a la fecha hemos vivido una amalgama de sensaciones y vivencias, que valdría la pena en algún momento escribir.

Inicialmente cuando se escuchó sobre esa pandemia, la encontramos distante. Las imágenes vistas a través de la televisión resultaron espantosas, pero todavía distantes.

El tiempo, el implacable, se encargó en breve de mostrarnos al virus, invisible, pero letal. Conocimos al Doctor Durán y nos acostumbramos a esperarlo cada día en su conferencia, la generosidad misma ante nosotros, y los datos diarios del comportamiento de la enfermedad por provincias y el mundo, al que también nos acercamos cada día en esa cita de las 9 de la mañana.

Aprendimos a usar el Nasobuco. Recuerdo que mi hija, cuando aún no era obligartorio su uso, iba para El Perú, y llevaba puesto un nasobuco. No hubo quien se sentara al lado de ella en la guagua, evidentemente, hasta ese momento no había total claridad del asunto.

El tiempo siguió su curso y a su paso se dictaron medidas para estricto cumplimiento: el uso de mascarilla, el lavado de las manos, los pasos podálicos en los colectivos  laborales, el distanciamiento físico. Entonces a la par aparecieron la indisciplina y la irresponsabilidad, No todos cumplían  (Y todavía no todos cumplen) lo establecido.

Han pasado poco más de 15 meses. Las cifras son alarmantes. Ha crecido el índice de contagios y aunque es sabido el peso de la indisciplina y la irresponsabilidad,también deficiencias en los protocolos inciden en la realidad que hoy vivimos.

En este tiempo hemos sido testigos y formado parte de colas, hemos sentido el estrés casi tomándonos por el cuello. Hemos tenido que replantearnos la vida y hasta el entorno laboral en ocasiones se ha tornado tenso.

Más de 15 meses y la Covid-19 está ahí. Nos ha tocado de cerca lamentar la muerte de un amigo y conocer  las cifras de contagios en edades pediátricas. Asustan los datos. Asusta el incremento en todas las provincias y, aunque nos asiste  la esperanza  por la vacunación que añoramos y se avecina, no nos queda otra que, cuidarnos muy bien.

No sé cuándo podremos abrazarnos o cuando estaremos en una celebración. Ahora lo más importante es esperar, cumplir estrictamente lo establecido y dejar para después, cuando ganemos la batalla contra la pandemia el festejo que nos merecemos, solo entonces podremos saldar esa deuda de afectos.

Seamos sensatos, cuidémonos y cuidemos a los demás. No marquemos con unas horas de placer, lo que después resultará la mayor de las agonías. Correspondamos con disciplina y responsabilidad el esfuerzo mayúsculo de científicos, profesionales de la salud y el estado por defender la vida.

Hagamos las mejores acciones, esas que signan el amor y la esperanza; hagamos juntos un canto a la felicidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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