La Editorial Capitán San Luis: subrayar la fuerza de un pueblo entero

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La Editorial Capitán San Luis surgió en 1989 con la prioridad de publicar las obras premiadas en el Concurso de Literatura Policíaca del Ministerio del Interior (MININT). Posiblemente, por esa razón, aparece como fecha formal el 5 de enero, exactamente 30 años después de la fundación de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), nacida en aquellos momentos en que aún la Caravana de la Libertad cubría su histórica ruta hacia la capital del país.

Desde entonces, se ha facturado un catálogo del que no se ha dejado de escribir ni de hablar, aunque todavía falta un estudio más completo y conclusivo. Sería, en realidad, un trabajo demasiado abarcador, complicado, de difícil pronóstico.

El subgénero narrativo cubano tiene, lógicamente, su gama propia, independientemente de las inevitables influencias del mundo, sobre todo de las escuelas inglesa y norteamericana. El propio proyecto revolucionario del país, con una institución policial que basa su labor operativa en la participación plural, también le define una identidad al arte escriturario sobre el tema.

Los órganos del MININT debieron de enfrentar desde muy temprano el acoso de la potencia imperialista más poderosa de la historia. Los servicios secretos norteamericanos inscribieron en su agenda el crimen, el terrorismo, el magnicidio. El poder hegemónico del planeta dirige su guerra de pensamiento a entretener, a desmovilizar, al linchamiento mediático de los paradigmas revolucionarios, a que los cubanos olviden su historia, a que desestimen su identidad.

Este sello literario tiene entre sus encargos desmontar esa trama tendente a borrar la memoria patriótica y afectiva de millones de compatriotas. El título de uno de sus libros ejemplares, Cuba, la historia no contada, define literalmente la tarea colosal, inacabable, perenne, que la coyuntura histórica le dispuso. Así, como un parto natural, indispensable, purificador, apareció la Colección Denuncia, tan arraigada en el gusto del público lector.

Resulta necesario reunir la saga de quienes desafiaron y vencieron la acción encubierta del enemigo, aun al precio de sus vidas. Alberto Delgado Delgado. Un soldado del silencio, de Fernando Díaz Martínez, reúne páginas reales, dolorosas, elocuentes, que alguna vez fueron al cine de la mano del director Manuel Pérez Paredes, que se multiplicó en la canción portentosa de Silvio Rodríguez.

O el libro G-2: En el ojo del huracán, de los atores Manuel Hevia Frasquieri (ya fallecido) y Pedro Etcheverry Vázquez, quienes apuntaron en el prólogo precisamente la necesidad de remarcar detalles, de refutar la tergiversación tendenciosa del enemigo, ante la profusa información que circula sobre el particular en sitios y en muros digitales.

Reunir la urdimbre del testimonio, exponer las fronteras tantas veces difusa entre la realidad y la ficción, difuminar la obra en la gratitud colectiva, constituye el propósito de la Editorial Capitán San Luis. Se renueva el mester, la empresa grande de recrear, de validar, de subrayar la fuerza de un pueblo entero.

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