Hay tanto que aprender de los maestros soles

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Educar es depositar en cada hombre toda  la obra humana que le ha antecedido: esh acer a cada hombre resumen del mundo  viviente (…) es preparar al hombre para la vida.”

José Martí

Cuando la modestia y el amor andan a la par, cuando se deposita más en la obra de todos los días, la virtud habita y hace de esas personas seres excepcionales, aun cuando ellos mismos no acepten tal calificativo, aun cuando sus razones solo aludan al deber y al compromiso innato con la profesión que eligieron para toda la vida.

El  Doctor en Ciencias José Roberto Capó Pérez, merecedor del Título Doctor Honoris Causa en Ciencias de la Educación, es ese maestro que queda prendado a la memoria y el corazón, porque cada lección en un aula es lección para toda la vida.

Sin llamar al mundo para que conozca de sí, es de los que sorprende los amaneceres con hechos, con el hacer dispuesto en cada acción, con realidades que fueron metas acunadas con desvelo y perseverancia.

Hay tanto que aprender de los maestros soles, porque en ellos va esa manera clara y directa de enseñarte el camino, va el ejemplo que ilumina el sendero y demuestra que por encima de lo adverso está la voluntad y el logro de cada propósito.

La Universidad Agraria de La Habana Fructuoso Rodríguez Pérez, cuenta con el profesor Roberto Capó, en esa institución está el andar y crecimiento de un hombre que no ha cesado en aportar, estudiar, investigar, está el prestigio y la ética de un hombre sencillo pero inmenso, en esa magna tarea que es hacer el bien.

Escribo e imagino el desacuerdo con la mirada de esta alumna; la sencillez arropa a quien ha puesto el alma en el magisterio desde la vocación y por esa pasión que distingue a los que deciden cada día aceptar retos y esculpir sobre ellos la esperanza por encima de las utopías.

Esposo, padre, abuelo, amigo, en todas esas facetas ha estado y está la persona cabal con sobrada ternura para comprender y mucho amor para cultivar la virtud y el milagro de cada día: la felicidad que propicia fraguar el mejoramiento.

Lo dijo el más universal de los cubanos: “La enseñanza ¿quién no lo sabe? es ante todo una obra de infinito amor”. Y sí que lo sabemos, por eso la alegría anida con esta noticia que honra al profesor José Roberto Capó Pérez, con el Título Doctor Honoris Causa en Ciencias de la Educación.

Gracias por todo y por tanto maestro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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