El Morito: un hombre comprometido con su patria

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Un día como hoy, 11 de abril pero de 1958, falleció José Támer Elías. Este  mártir de la lucha insurreccional cubana nació en Jaruco, provincia de Mayabeque el 23 de diciembre 1929.

Para sus familiares y amigos “El Morito”, se forma como hombre sociable, alegre, muy correcto, honrado y de ideales limpios. Siempre sintió antipatía y odio por el régimen tiránico de Fulgencio Batista.

Fue combativo y fiel a los ideales que se había trazado: ver su patria libre y soberana. Así se incorpora a las organizaciones revolucionarias y trabaja arduamente por derrocar al tirano Batista.

Támer Elías realiza acciones y sabotajes en Jaruco, San José de las Lajas, Aguacate, Madruga y La Habana fundamentalmente, aunque no formaba parte de la célula del Movimiento 26 de Julio, participa en algunas de las reuniones que realizaban los grupos de estos pueblos, donde era considerado como un hombre capaz y confiable en las actividades clandestinas.

El sustento de su hogar, que formó en 1955 al contraer matrimonio con Esther Orta, natural de San José de las Lajas, lo ganaba como chofer de alquiler. Utilizaba el transporte que poseía, para trasladar armas y lo que fuera preciso a los hombres que luchaban en las montañas.

En la noche del 11 de abril de 1958, José Támer Elías es sacado de su casa por cuatro hombres uniformados; sus familiares lo buscan en distintas estaciones de policía de La Habana, sin resultados, sus asesinos lo torturaron despiadadamente y le descargaron un peine de balas en el pecho, abandonando el cadáver en el reparto Bello Monte en playa Guanabo. Sus restos fueron recogidos, velados y sepultados en el cementerio de su pueblo natal Jaruco, el 13 de abril de 1958.

 

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