El Che cabalga por este siglo

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 mgonzalez@enet.cu

Ha pasado el tiempo y cual Quijote cabalga por este siglo, su imagen se aparta de la quietud para hacerse presente y futuro, es el Che Guevara argentino cubano, cubano ya más que argentino, que emprendió viaje porque le arrancaron la vida, que estremeció el mundo y dejó a la posteridad su visión para un tiempo no lejano.

Me acerco esta mañana de octubre, donde se recuerda la fecha que lo inscribió como mártir y asumo que solo mueren aquellos cuyas ideas no germinan, más del Che llega el consejo oportuno, la crítica directa, la convocatoria a la unidad, a la lucha contra el burocratismo, a la desconfianza hacia el imperialismo, a fraguar una universidad nueva y un mejor ser humano.

Avizoró el  estremecimiento del mundo lleno de corazones con los puños calientes de deseos de morir por lo suyo, de conquistar sus derechos casi quinientos años burlados por unos y por otros.

 Precisó la sapiencia de la historia para abrigar en sus páginas a los pobres de América, los explotados y vilipendiados,  decididos ya a escribir ellos mismos para siempre su propia historia.

 Recurres por estos días en que quiso la vida te unieras en la eternidad con Camilo Cienfuegos, amigo y compañero de luchas, inspiras con tu ejemplo, instas a seguir al galope en este camino no exento de obstáculo, en el que habitan los que no se detienen, también los que flaquean, aquellos que prefieren distinguir las manchas del Sol, pero en mayorías los que deciden por el amor y la paz

 Me siento ajena a recordarte en un discurso, o marcar alguno de tus pensamientos en blanco y negro sobre un mural, porque prefiero saberte presente y no tolero tu ausencia, sobre ella decido sembrar mis ideas y tomar como ruta tu visión esclarecedora para este y todos los tiempos.

 Te percibo en las generaciones que se empinan en este siglo 21 y deciden andar a paso apretado sin perder la ternura, en aquellos que desde sus cargos conservan la humildad y saben escuchar, en los que no son indiferentes y se despojan de la burocracia, en los que no llegan a mirar y sí a trabajar codo a codo con el obrero.

 Te descubro en los que saben sonreír desde el corazón, en los que dicen Patria sin miedo y sienten por ella el amor especial que José Martí mostró por su Nubia en la obra Abdala, siento que estás en aquellos que desestiman la negación y en su lugar erigen ideas y soluciones.

 No puedo nombrarte en pasado, porque tú Che, el argentino cubano, o el casi ya más cubano que argentino, sencillamente estás.

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