Destacan en Colombia importancia de acuerdo de paz

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Tomado de Granma

BOGOTÁ.–El presidente de la Republica, Juan Manuel Santos; y el líder de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, coincidieron ayer en que en el futuro las armas serán cambiadas por la palabra en el accionar político colombiano.

En el discurso de clausura del acto simbólico por el fin del desarme, que se realizó en el campamento transitorio de Mesestas, departamento suroriental de Meta, Santos manifestó que valió la pena ser presidente de Colombia para llegar a este día que la nación acaricia a la paz pactada con las FARC-EP.

Añadió el mandatario que la dejación de las armas por el mayor movimiento insurgente del país es el símbolo de la nueva Colombia que está comenzando, con oportunidades para todos.

Santos consideró que, más allá de los acuerdos suscritos, «la paz es un convenio entre corazones, la paz es el acuerdo de las almas que entienden que hay formas mejores de vivir y resolver las diferencias».

Calificó de absurdo el conflicto armado interno que «no solo nos duró más de cinco décadas, sino algo peor: nos duró más de ocho millones de víctimas en general y más de 220 000 compatriotas muertos», apuntó.

Por su parte, Jiménez expresó en el discurso que antecedió al del presidente que hoy no terminan las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, pero sí nuestro levantamiento en armas. El máximo líder de esas fuerzas rebeldes aseguró que les cumplieron a los colombianos con el desarme y que ahora esperan que el Estado haga lo mismo con la liberación de los guerrilleros que aún permanecen en prisión después de seis meses de firmada la ley de amnistía.

En el cierre de sus breves palabras el líder rebelde expresó: «Adiós a las armas, adiós a la guerra», para soltar de inmediato al aire a decenas de mariposas amarillas, como homenaje al premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez.

En la apertura de la actividad en el campamento transitorio de Buenavista, el jefe de la misión de la ONU en Colombia, Jean Arnaut, informó que los exguerrilleros quedarán con 700 fusiles para cuidar los 26 sitios dispersos en el territorio nacional, donde se concentran más de 7 000 excombatientes.

En la ceremonia tomaron parte varios miembros del gobierno nacional y del Secretariado de las FARC-EP, así como representantes de la ONU, la Cruz Roja Internacional, el mecanismo tripartido de verificación y los embajadores de Noruega, Johan Vibe; y de Cuba, José Luis Ponce, países garantes de los acuerdos de paz.

Este último paso en torno a la deposición total del armamento guerrillero está precedido por casi cuatro años de diálogos de las FARC-EP y el gobierno colombiano en la capital cubana, donde se logró a finales del 2016 el acuerdo de paz que pone fin a más de 50 años de conflicto armado interno.

 

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