Vacacionando desde casa

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Al aproximarse los meses  de verano todos  añoramos sitios de esparcimiento para  vacacionar,  evocamos  entonces playas campismos,  parques de recreación y otros lugares que  a la llegada de julio y agosto acostumbramos a frecuentar;  sin embargo olvidamos que también la naturaleza  ofrece escenarios espontáneos donde además del disfrute,  se ofrece salud con extrema  garantía sobre todo en estos momentos en que el país atraviesa  aun una situación  compleja con relación a la Covid 19.

Para pasarla bien debemos recurrir entonces a nuestro entorno más cercano los jardines del hogar,  balcones y patios. En estos sitios podemos sembrar ya sea en canteros,   incluso en tiestos,  plantas ornamentales que nos hagan la vida más agradable; de esta forma,  dejaríamos atrás el tedio,  el estrés,  la angustia que el aislamiento  nos ocasionan.

En este tipo actividad podríamos incluir a toda la familia hasta los más pequeños de casa, quienes   que además de disfrutar aprenderían de los encantos que nos proporciona la naturaleza, formando en ellos valores encaminados a preservar el medio ambiente.

Recordemos también que existen otras posibilidades como enseñar  a las niñas y niños a pintar,  sugerirles un libro y hasta confeccionar títeres con un mínimo de recursos. No olvidemos los que peinamos canas lo felices que fuimos en compañía de Pelusín de Monte,  títere creado por la escritora cubana Dora Alonso.

Decorar  el cuarto o sencillamente el lugar   donde duermen  los infantes en el hogar,  podría  convertirse en toda una aventura,  confeccionando afiches con el abecedario, las tablas de multiplicar , figuras geométricas que ayudaría al desarrollo cognoscitivo , habilidades que se hacen tan necesarias después de tantos meses sin asistir a los centros estudiantiles ; sería como reafirmar la frase  “ regocíjate  y aprende”

El costurero de la abuelita es también una fuente de creación mágica. Utilizando retazos de ropas que ya no utilizamos,  hilos de coser,  pedacitos de nailon y otros enseres, se pueden inventar cojines que dibujen el rostro de animales,   payasos,  margaritas y muchas otras imágenes.

Cuando aparezcan las primeras manifestaciones de regocijo  por parte de esos duendecillos que andan siempre merodeando en casa, comprobará entonces que bien vale la pena esforzarnos , para crear en  nuestras moradas  un oasis de tranquilidad  y bienestar,  que no permita el paso a la pandemia y si el gozo de permanecer sanos y saludamos aunque tengamos que permanecer en casa.

Definitivamente  será algo así como una excursión a un mundo poco frecuentado, donde la pandemia no podrá llegar mientras tanto,  nosotros continuamos vacacionando

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