Una cubana eternamente joven

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 La energía que  Josefina Florido impregna en la confección de nasobucos para familiares, amigos y vecinos contradice sus 78 años de edad.

En nuestra conversación resaltaba su humildad. También resaltaba la pericia de la costura al explicarme el procedimiento para confeccionar estos artículos, indispensables en los tiempos que hoy vive la humanidad; los diversos modelos que existen y cuáles eran, desde su percepción, los más cómodos y efectivos.

Quienes la conocen saben de su buen corazón y energía incansable. En tiempos normales se le ve caminando por el barrio, visitando a los vecinos, conversando o preocupándose por ellos y sobre todo, buscando qué hacer para sentirse útil.

Por su edad mantenerse en casa es una prioridad y según ella, qué mejor que ocupar su tiempo libre en la elaboración de nasobucos. Esa mujer valerosa y tenaz asegura que de esa forma se mantiene activa pero lo más importante, contribuye a proteger la vida de los demás y la suya propia.

 

 

 

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