San Alejandro: historia, docencia, creación y juventud

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Es ciertamente grande la obra que remonta límites formales del tiempo, cualquier frontera separadora de siglos, para trascender en la contemporaneidad, y tener aún energías y utilidad para sembrarse en el mañana. La historia de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro se inició hace exactamente hoy 204 años, cuando fue fundada con el nombre de Escuela Gratuita de Dibujo y Pintura en el Convento de San Agustín, en Aguiar y Teniente Rey, en el centro histórico de La Habana.

Con el transcurso de los años, la escuela tendría otras sedes, de manera que fue sembrando improntas por tantos espacios de la ciudad. Todos ahora se reconocen en esa capacidad de ser embajadores de la enseñanza del arte, de saberla albergar y cultivar en el ritmo indetenible, infinito del reloj.

La Academia haría en 1832, a su manera, y con sus propias herramientas, la primera canonización laica en los fueros del magisterio en Cuba: denominarse San Alejandro a la memoria del superintendente general Alejandro Ramírez, director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País.

La escuela siempre denotó la naturaleza interior del mester plástico nacional. En primerísimo lugar, a partir de las importantísimas figuras que la dirigieron desde su amanecer hace 204 años. Es el caso, por ejemplo, de su primer director, el artista francés de la plástica Jean Baptiste Vermay, cuya obra y acción todavía perduran en otros tantos sitios de la villa de San Cristóbal de La Habana. Otros tantos nombres posteriores significarían esa ruta del magisterio del arte cubano. Son los casos de Joseph Leclere, Leopoldo Romañach y Armando Menocal. En cada uno de ellos hay un hito para el hacer y la docencia.

En otro orden, igualmente importante, estarían alumnos de la escuela, que luego serían figuras de renombre decoroso en la plástica cubana. Constituye una extensísima lista, en la que aparecen Domingo Ravenet, Rita Longa, Agustín Cárdenas, Víctor Manuel, Fidelio Ponce de León, Jorge Arche, Eduardo Abela, Raúl Martínez, Servando Cabrera Moreno, Juan Moreira, Flora Fong y Roberto Fabelo.

Muchos expedientes escolares se inscriben en el patrimonio documental del país. Allí hay prontuarios del paso de José Martí y de Carlos Baliño, y según profesores de San Alejandro, es posible que ambos se conocieran siendo niños en la escuela, muy antes de la actividad revolucionaria por la independencia, y de la constitución del Partido Revolucionario Cubano en 1892.

En los archivos están los expedientes que recuerdan el breve paso por la academia de Silvio Rodríguez y de Abel Prieto, lo que bien explicarían las magníficas imágenes plásticas en piezas ejemplares de la canción y de la narrativa. Del mismo modo, se atesoran los recuerdos del inolvidable Comandante Camilo Cienfuegos, alumno de escultura, que tras la victoria del primero de enero de 1959 alcanzó a visitar a su querida escuela. Instalada en el edificio Flor Martiana, en 31 y 100, Marianao desde 1962, San Alejandro celebra 204 años en su renuevo permanente de historia, docencia, creación y juventud.

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