La Revolución fuente de derecho también en el deporte

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En las bitácoras del mundo, se reconoce a la revolución como fuente de derecho. El deporte es uno de ellos. Y la obra social y humana de Fidel fue desde el principio a conquistarlo, a ejercitarlo, a defenderlo. La entidad rectora es el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER).

El organismo nació hace exactamente 61 años, ya bajo el influjo del acoso imperial. Ante la ruptura de relaciones diplomáticas y el entrenamiento de mercenarios en Guatemala para la invasión, el Gobierno Revolucionario desarrollaba la Campaña de Alfabetización. El INDER se inscribió en el gigantesco programa cultural de los cubanos.

Era preciso llevar la luz de la instrucción hasta el más recóndito punto de la geografía nacional. También fue prioritario descubrir el talento deportivo, allí donde el trabajo agitaba al músculo sin la más mínima noticia de la gloria olímpica. El INDER lo dispuso para el escenario más pleno y limpio del planeta, libre de las leyes ciegas del mercado, en función de otro derecho: la salud.

El registro histórico confirma que el deporte cultiva la identidad de los pueblos. En los clubes beisboleros, los cubanos hallaron un componente de otredad en relación con España. Julio Antonio Mella, por ejemplo, fue un destacado nadador y remero. Fidel brilló en tiro deportivo, natación, básquet, en campo y pista.

A lo largo de 61 años, el INDER transita sus proyectos en la preparación de patriotas que aman y defienden a su tierra. ¡Tantas veces, la lágrima emocionada en el podio olímpico, ha reiterado esa sagrada identidad del campeón con su Himno, con su Bandera!

En tanto los poderosos se roban el talento de los países pobres, la Cuba revolucionaria lleva a sus preparadores por el mundo a compartir sus experiencias, a multiplicar ese derecho.

Y aquí Fidel creó la Escuela Internacional de Educación Física y el Deporte, para que, como dijo  Alberto Juantorena, la solidaridad sea de verdad, aunque implique (como ya ha ocurrido), que deportistas extranjeros entrenados por cubanos nos ganen alguna que otra medalla.

Así transcurre este tiempo del INDER: cooperando, investigando, instruyendo, sensibilizando, concibiendo su pirámide de alto rendimiento, sin la más mínima sombra de trampa cuando tanta gente por el mundo se dopaba, desafiando precariedades, la defección de talentos, el acoso creciente, y la calumnia de los césares y sus mercenarios.

En su propio nombre, el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación  fija tareas, la esperanza, la suerte de vivir este tiempo heroico en la tierra real y maravillosa: educar, recrear, donde, como dijo el poeta, ser cubano es una fiesta innombrable.

 

 

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