La familia: vital en la formación de valores

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El desarrollo de la ciencia y la tecnología marcan el siglo XXI. En una sociedad matizada por la desintegración de las familias, los divorcios, la falta de honestidad, los embarazos no deseados y la violencia resulta apropiado cuestionarse ¿Qué rol juegan en estas cuestiones los integrantes de la familia? ¿Qué estamos dejando de hacer? y ¿Qué deberíamos retomar?

Hogares donde los padres no son siempre dos o son en su mayoría jóvenes con dificultades para afrontar responsabilidades, mantener una estabilidad y trasladar amor o buenas conductas.

A mi juicio cada vez se incrementan las lagunas en la formación de los hijos, en algunos casos, se dedica más tiempo a internet y a las redes sociales y se deja a un lado ese valioso momento de enseñanza y preparación de los hijos, como seres sociales.

La familia está demostrado es la unidad esencial de la vida humana donde se producen procesos básicos: la expresión de sentimientos, adecuados o inadecuados, la personalidad del individuo y los patrones de conducta.

Todo esto se aprende en la dinámica familiar, un modelo que consciente o inconscientemente se traslada de generación en generación, más o menos del mismo modo. No por gusto se dice que los niños son el reflejo de la familia o se dice que “Quien no tiene raíces en una familia, carece de un elemento importante no sólo dentro de sí mismo, sino para los demás”.

Pero no todo es negativo. Hay núcleos jóvenes con integraciones positivas y manifestaciones íntegras de amor, bondad y una serie de expresiones inculcadas por los padres, que no en todos los casos están unidos en matrimonio pero si en objetivos e intereses comunes y en un ambiente de cordialidad, afecto y entendimiento.

Hay que retomar lecciones de toda la vida para forjar seres humanos más solidarios, trabajadores y afectivos. Hay que rodear a los hijos de personas positivas y enriquecedoras. Y saber que “Los niños nacen con un potencial casi ilimitado, de la misma manera que una semilla tiene la capacidad para crecer. Nacen para ser felices, pero necesitan de patrones y de un medio ambiente que le sirva de apoyo”.

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