Fidel: un permanente  inspirador

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foto tomada-cubadebate

Diciembre llega a coronar otro año de duro bregar por la historia de la nación cubana y otra vez encontramos a Fidel cabalgando en una lucha nueva como permanente inspirador del pueblo, que con miles de razones se aferra a sus ideas en pos de  un mundo diferente.

Tal parece que la vida decidió marcar al líder cubano con simbolismos de inédita singularidad en muchos momentos de su vida. Por eso al cabo de los años, lo vemos desde su niñez  bajo la imposición de una enseñanza férrea, que él sabe compensar con un carácter similar,  y sin amedrentarse despierta todo el talento de su fructífera existencia.

Luego vendrían las ideas que lo comprometen con la historia dondequiera, porque decidió luchar contra la injusticia de su tiempo y el tiempo  le mostró injusticias en todas partes.  Sus ideas alcanzan entonces la universalidad.

Como inspirador permanente identificó Fidel las angustias de la nación que él conoció ya vendida a un nuevo amo tan colonial como el primero y se propuso cambiar en bien de todos aquel el estado de cosas.

El Moncada dio la veracidad más firme a sus ideas y aún tras el fracaso no despreció la suerte de sobrevivir a su osadía y defendió con claridad sus ideales en circunstancias increíbles.

Del encierro en el Presidio Modelo tampoco salió derrotado el ya reconocido  líder  revolucionario y vuelve la inspiración a lanzarlo hacia adelante, esta vez al exilio, donde promete perecer en el intento o regresar a su suelo solo con la dictadura derrotada a sus pies.

Alegría de Pio le da su prueba de fuego más brutal y ve caer a los que le siguieron sin vacilación, resueltos a defender los destinos de la patria. Pero aún ante la inevitable derrota,  su convicción persiste al afirmar con frase inconcebible en tales circunstancias  ante el pequeño grupo de sobrevivientes: ¡ahora sí ganamos la guerra!

El año 1959 parecía coronar con la victoria la justa inspiración del ya Comandante en Jefe.  Cambia para siempre el estado de cosas y entrega al pueblo por primera vez el país que le había sido doblemente arrebatado.

Sus ideas se dispersan como semillas y florecen en todas partes, llevando el bien a todos. Ese ejemplo lo pone ante la mirilla de los malos vecinos que hasta hoy hostigan a la nación cubana, mientras olvidan que las ideas siguen inspirando a pesar de su ausencia, porque ese pueblo cabalgará por siempre con Fidel como su permanente inspirador.

 

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