¿Fábrica y producto?

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En las últimas semanas un nuevo reto está de moda en las Redes Sociales. Aparentemente es un simple juego para entretener y divertir a los usuarios. Consiste en publicar fotos de padres, madres e hijos con el título: fábrica y producto.

Tal ha sido la aceptación del desafío que miles de personas están participando y se ha hecho viral en la Red de Redes. Si bien es cierto que a partir del confinamiento por la pandemia de la COVID 19 se necesitan nuevas formas para socializar, debemos tener mucho cuidado con el uso que le damos a Internet.

Lo que algunos catalogan como inofensivo puede, sin dudas, encerrar una doble intención en su trasfondo. Analicemos el tema desde varias aristas, en primer  lugar  los seres  humanos no somos fábricas y nuestra descendencia no es mercancía o producto ¿Es que caso esta es la forma en que nos identifican las grandes trasnacionales que controlan la Big Data?.

Los algoritmos de Facebook, por ejemplo, están diseñados para mantener a sus usuarios en burbujas. Fiscalizan cada publicación y solo las hacen visibles a menos del 30% de los amigos. Los datos se han convertido en la expresión más concreta de poder real debido a la información que brindan y el análisis estadístico que les permiten realizar un enfoque selectivo de la población en campañas de marketing.

Google y Apple, aumentan el registro de todos los movimientos que realizan los usuarios, y continúan cediendo los datos de sus clientes en las agencias de inteligencia. Evidencias sobran de la manipulación que seejercen en las redes digitales, no olvidemos el escándalo con la compañía privada Cambridge Analytica y la filtración de datos en 2018. Un evento donde más de 50 millones de usuarios quedaron expuestos, principalmente con fines publicitarios y políticos, lo cual propició la caída un 7 %  en las acciones de Facebook.

En aquella ocasión todo comenzó con un “inofensivo” test de Personalidad que, como el reto “Fábrica y Producto”,  también se hizo viral, y muchas de personas ofrecieron fotos y datos sin imaginar serían vendidos en sumas millonarias. Seamos conscientes entonces de que no todo lo que vemos en Internet es tan simple o ingenuo. No debemos temerle a las nuevas tecnologías, pero su uso responsable garantiza nuestra seguridad.

 

 

 

 

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