Entre sueños y esperanza: razones

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Alena extraña a su papá, tiene apenas 8 años y no comprende por qué está ausente. Sonia ha perdido el sueño desde que Yoan su hijo menor decidió enrumbar su vida  tras un sueño a tantísimas millas de aquí  y Eumelio cree que no verá más a su hija, no sabe cuándo ella podrá regresar si  todavía no ha llegado a su destino.

A diario se cruzan distintas historias como estas tras esa aventura que marca el curso de este año, no solo signado por la pandemia, la crisis económica, la inflación, también por los que deciden emigrar y emprenden una travesía azarosa hasta llegar a su añorado destino.

Mientras, la vida continúa en cualquier lugar de esta isla, donde los que deciden quedarse insisten en apretar la brújula de la esperanza para echar raíces en la tierra más hermosa que piropeó el genovés Cristóbal Colón, cuando pisó tierra firme tras otra travesía.

Ya lo dijo Pedro Calderón de la Barca “¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

Sueños también los de Cuca que dice ha visto mucho por sus más de 80 años  vividos y de este callejón, que parece no tener salida, se saldrá, porque los cubanos “Tenemos pa eso”.

Sueños  los de Diego y Guillermo, dos jóvenes, hermanos que encuentran razones para hacer futuro en la tierra que les vio nacer y, desde distintos caminos empinan ansias y se suman a los obstinados en construir y afianzar la esencia y fortaleza de Cuba.

A diario una descubre historias, sencillas como el romerillo y  a la vez profundas, amasadas por quienes a pesar de cualquier obstáculo en el camino apuestan por la sinergia para alcanzar la victoria de cada jornada, condimentada con valores imprescindibles como la disciplina, la responsabilidad, la honradez, entre otros.

A diario ante una se erige la crónica cotidiana de quienes aceptan desafíos con la certeza de ganar aún cuando carencias y limitaciones tinten como adverso este tiempo; entonces recurre la melodía que el trovador de siempre, Silvio también imprescindible tatuara con letra eterna: Ahora que se fue el tiempo bien aventurado, te invito a conocer de nuevo un corazón al lado.

Mientras, todos hacemos historia, cada quien a su modo; unos con conciencia de cuan necesarias son las garras para aniquilar la inercia, otros, aferrados a ideas antes defendidas por sus ancestros, unidos a quienes llevan la brújula, a quienes van delante a fuerza de corazón y principios por Cuba.

Así va este tiempo que puede estar o no a favor de los pequeños pero, es el nuestro, ávido de personas de bien, dignas, altruistas, capaces de amar y de amar siempre para hacer la luz, esa que iluminará el camino, sin volcanes, sin cantos para otros rumbos por qué a pesar de todo tenemos el nuestro.

Cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota

Cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta. [i]

[i] Fragmento poema de Por qué cantamos, de  Mario Benedetti

 

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