Carlos Manuel de Céspedes: el Padre de la Patria

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El domingo 18 de abril de 1819, en la villa de San Salvador de Bayamo, en el Oriente de Cuba, doña Francisca de Borja López y Ramírez de Aguilar daba a luz al primogénito de su casamiento con Don Jesús María de Céspedes y Luque. Al pequeño le ponen por nombre Carlos Manuel Perfecto del Carmen Céspedes y del Castillo.
Su niñez transcurrió en el campo, en las haciendas que tenía su acaudalada familia: Limones Abajo, Los Mangos, San Rafael de la Junta y San Joaquín, la primera arrendada al Estado consagrada a la ganadería.
Céspedes cursó sus estudios en el seno de los templos que existían entonces y ofrecían clases, de Santo Domingo y San Francisco, en Bayamo, y más tarde en La Habana, en el Real Colegio Seminario, de igual forma abierto entonces a la formación de hombres para el siglo, y en la Real Universidad. Su vocación fue instruirse en leyes, el contacto con la tierra, el ejercicio perenne de su físico.
El 10 de octubre de 1868, con su disposición de liberar a los esclavos, levantarse en armas frente al sistema colonial y declarar la independencia, marca el nacimiento de la Patria y de nuestra nacionalidad.
Unos meses después del estallido revolucionario, el 10 de abril de 1869, la Asamblea de Guáimaro elige a Carlos Manuel de Céspedes Presidente de la República en Armas.
Hombre de fenomenales virtudes, fervorosas, subordinó sus razones e intereses particulares al venerable compromiso patriótico y a la indispensable unidad de las fuerzas revolucionarias.
La Bayamesa fue interpretada por primera ocasión, según se dice, el 27 de marzo del año 1848. La letra fue creada por José Fornaris, la música es de Carlos Manuel de Céspedes y Francisco Castillo Moreno. La Bayamesa fue tomada por los patriotas cubanos, los cuales le cambiaron la letra y formaron una canción guerrera en contra de la dominación.
En momentos primordialmente complicados, al ser depuesto el 27 de octubre de 1873, o cuando se ve obligado a disponer entre la vida de su hijo y los nobles ideales que salvaguardaba, Céspedes brinda ejemplares modelos de honestidad, honradez y conducta.
Víctima de diversas agresiones en el seno de la reciente Revolución que él iniciara, fue depuesto de su cargo de Presidente por los miembros de la Cámara de Representantes y obligado a permanecer en un contexto considerablemente delicado y comprometido.
El Padre de la Patria resultó la figura cimera de su generación, que aportó el contenido de acción y ética al independentismo, la más progresista entre las corrientes del pensamiento cubano en el siglo 19. Su primordial legado a la posteridad fue el amor perenne a la Patria y la fe indestructible en la capacidad de los cubanos.
El 27 de febrero de 1874 cae en San Lorenzo, en un combate desigual contra las tropas españolas. La Revolución Cubana perdía al batallador de originales condiciones que la historia reconoce como el Padre de la Patria.

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