La defensa en nuevas circunstancias

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El quehacer del Consejo de Defensa Municipal en San José de las Lajas en estos días de crisis epidemiológica me lleva a reflexionar acerca de la preocupación de la provincia Mayabeque y toda Cuba para atender cada detalle, en busca de garantías a fin de evitar la propagación del mal,  en primer lugar, y que ofrezcan a la vez posibilidades reales de satisfacer las necesidades básicas.

La sede del Consejo de Defensa Municipal se vuelve un hormiguero cada día, porque hacía allí va toda la potencialidad territorial a concertar las acciones, como si todos fueran uno solo en busca de las decisiones más acertadas para cada situación.

Allí se puede escuchar al titular de los sectores  valorar cuánto se ha hecho en sus áreas, pero también se analizan con rigor las dificultades, las estrategias para solucionarlas y luego salir a resolver sin demora esa premura.

Impresiona sobre todo ese parte meticuloso del Ministerio de Salud Pública en el municipio, donde cada incidencia es analizada para que no escape un detalle y poder entre todos acorralar la transmisión del virus en las comunidades.

Del análisis no escapa la conducta individual, tanto de quienes por la importancia de su labor están obligados a seguir laborando en los diferentes puestos, como los ciudadanos con menos responsabilidades, que solo deben preocuparse por contribuir con su actitud a que el programa preventivo sea exitoso en bien de todos.

A partir de las informaciones de salud se presentan las demás áreas y se puede saber cómo va el abastecimiento en todos los órdenes: el agua a los centros asistenciales, centros de aislamiento para los sospechosos de portar el virus y para los ya identificados; el suministro de alimentos a cada lugar priorizado y los aportes de las diferentes entidades.

Atención especial se presta a los Hogares Maternos, Casas de los Abuelos y Hogares de Ancianos, el Sistema de Atención a la Familia, que ofrece alimentación a aquellos ancianos que viven solos, y a la Casa de Niños sin Amparo Familiar.

En cuanto a la población normal también cuenta todo: el abastecimiento a los mercados; atención a la canasta básica normada, los servicios que seguirán funcionando durante la emergencia, el orden interior, la información al pueblo de cuanto acontece en el territorio y en el mundo.

La atención a los estudiantes también se tiene en cuenta y aún, cuando el país está detenido, los estudiantes de todos los grados y niveles de enseñanza continúan recibiendo conocimiento a través de un programa especial del Ministerio de Educación para la enseñanza a distancia a través de los canales educativos con que cuenta la nación.

Todo esto ocurre así a pesar de que no es la pandemia epidemiológica la única que Cuba vive hoy. La historia del bloqueo más largo de la historia humana es más que conocida a nivel mundial y Cuba sigue viviendo amargas experiencias a causa de la impotencia universal para obligar a una administración asesina a cambiar su decisión y al menos acercase un poco más a los humanos respetando el derecho ajeno.

Por eso cuando reflexiono acerca del quehacer de los Consejos de Defensa que asumen toda la responsabilidad ante esta situación y miramos alrededor del mundo, pienso que a pesar de las adversidades se hace mucho de cuanto se puede y muchas veces hasta de lo que parece imposible.

Entonces pienso en mi país lleno de ilusiones, de planes apremiantes y apretados que claman por recursos y convocan voluntades, veo de lo que somos capaces y de lo que seríamos capaces en plenas condiciones.

Entonces, cuando veo cuánta proeza se desgrana del esfuerzo cotidiano, comprendo por qué nos invade el orgullo al hablar de las preocupaciones del país donde el derecho es de todos y nadie queda  desamparado ante las malas circunstancias.

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