Yo hago mensajería con mucha voluntad

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A diario en San José de las Lajas encontramos historias que muestran la generosidad y el amor a los semejantes. En tiempos adversos, lo mejor del ser humano autentica valores como la solidaridad. Celia Romero Díaz, Celita como todos le dicen es un ejemplo de ello.
Licenciada en Cultura Física, Máster en Ciencias y Doctora en Ciencias de la Cultura Física asume esta etapa hostigada por la Covid-19 con total altruismo.

Soy profesora de la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y Deporte (UCCFD) Manuel Fajardo, en la Habana. Trabajo directamente en el Departamento de Comunicación Institucional.

En las circunstancias actuales trabajo a distancia, o sea, desde casa realizo publicaciones para las Páginas digitales de la UCCFD, envío informes relacionados con la Estrategia de Comunicación Institucional, la Estrategia de la Comunicación de las Ciencias, etc.

Voluntariamente me acerqué a los directivos del Consejo Norte, específicamente a la compañera Eyvis Delgado, para expresarle mi deseo de cooperar en la atención a las personas mayores, por ser vulnerables ante la pandemia; tal como lo hacían mis compañeros profesores del Inder de nuestro municipio.

Desde febrero del año en curso presto mis servicios en la zona de la Micro # 2 y alrededores; tanto en la compra de alimentos que se venden en los quioscos como en la compra de medicamentos en la farmacia del área.

¿Y qué experiencia le ha reportado, qué huella deja esa disposición en usted?

Imagínese ¡la experiencia ha sido novedosa ante todo! Muy linda y créame que las huellas son muy profundas. Permítame remontarme en el tiempo: yo tuve la dicha de realizar mi Práctica Laboral Investigativa, cuando estudié en la Escuela de Profesores de Educación Física Máximo Gómez (EPEF de Güira de Melena), en Guantánamo.

Nos ubicaron en el municipio de Manuel Tames y fue el escenario donde por vez primera trabajé con los adultos mayores impartiéndoles actividades de la Cultura Física. (1989) ¡Imborrable ese recuerdo!

También en el período que presté servicios como profesora de la UNAH Fructuoso Rodríguez Pérez (Universidad Agraria de la Habana), tuve el honor de colaborar con La Universidad del Adulto Mayor en San José de las Lajas y sin lugar a dudas fue una inmensa dicha poder compartir con tantas mujeres de la Tercera Edad, de la Micro y otras zonas del Consejo Norte, lamentablemente solo había un hombre en el grupo.

Por tanto, retomando su pregunta: yo estoy muy contenta con la labor que realizo ¡Qué placer se siente al hacerles el bien a esas personas mayores que peinan canas, que tienen la piel arrugada, a veces la mirada triste o lejos, pero que tanto han aportado al país. Yo hago la mensajería con mucha voluntad.

Le digo más, algunos adultos mayores me dijeron que nunca antes habían contado con ese tipo de ayuda, por lo que ellos también estaban y están muy agradecidos por esa iniciativa que tomó el Estado cubano para con ellos.

¿Alguna anécdota en medio de este tiempo adverso?
Anécdotas sobran, basta que entres a uno de esos hogares y ya te llevas una a casa. Por ejemplo, en este período me asignaron tres estudiantes de la facultad de Cultura Física para que los asesorara, y me acompañaran en algunas actividades.

En una ocasión una de las adultas, se emocionó mucho cuando le dijimos de la actividad práctica que tendrían en casa, al día siguiente me recibió con un naylon lleno de fotos y me invitó para que yo las viera.

Resulta que esa anciana había sido Activista deportiva durante su vínculo laboral en el Taller Textil Pedro Esperón de nuestro municipio.Yo todavía la recuerdo con sus ojos llenos de lágrimas, muy emocionada; dándome detalles, con tanto amor de cada foto que me mostraba, eso me tocó las fibras, es inolvidable.

Inicialmente, antes que se complejizara más la situación sanitaria, los muchachos iban cinco minutos conmigo y hacían una mini sesión de Gimnasia en las casas, es decir de ejercicios físicos simples, dos veces a la semana.

Las mujeres se mostraban muy alegres, dispuestas y cooperativas porque se quedaron maravilladas con los profesores, a quienes piropeaban respetuosamente, en verdad los jóvenes eran atléticos, muy respetuosos y en verdad fue lindo verlas tan alegres y motivadas.

Otro abuelito, como cariñosamente le llamamos, también me conmovió en una ocasión. Yo estaba en una casa haciendo la mensajería, cuando suena el móvil, y me dice que estaba esperándome en su casa para que lo acompañara a almorzar.

Le dije que estaba lejos de su casa, casi sin terminar me dijo que no importaba, que él esperaría.Bueno, realmente no sabía qué hacer, no quería hacerle el desaire, pero a la vez me decía: cómo le voy a quitar lo poco que tiene.finalmente fui. Al llegar se puso muy contento, estaba muy alegre por la aceptación y me dijo: ay mija si no hubieras venido, no te lo perdonaría. Así, muchas anécdotas

Desde su especialidad, ¿cómo en medio de este tiempo adverso ha llevado a otros su experiencia profesional?
Bueno, felizmente coincidió en este período en que en la UCCFD Manuel Fajardo lanzara la Convocatoria para el 1er. Evento de la Cultura Física del Proyecto Vive. Ese fue el espacio ideal para socializar, vía on line, con mis colegas de mi accionar en el entorno comunitario. No pude estar personalmente, pero otra profesora expuso el trabajo, y me compartía que gustó mucho la presentación, la cual la hice acompañar con un vídeo donde aparecen dos personas mayores haciendo una actividad práctica.
Creo que es nuestro deber y nuestra responsabilidad convertirnos en voceros de la importancia de la actividad física en todo tiempo, actualmente mucho más. El hecho de que haya confinamiento no significa que deje de practicarse ejercicios, hay que hacerlos y buscar alternativas dentro de casa. No justificarnos de que no tenemos determinadas condiciones para la práctica, a veces basta con una silla para sostenerse y hacer movimiento de las piernas en variadas direcciones, por solo citar un ejemplo.

¿Qué consejo da usted en este momento que enfrentamos la Coviod19 y la amenaza de Elsa?
El consejo es estar tranquilos, mantener la calma, evitar el estrés porque puede agudizar cualquier patogenia o enfermedad que tengan. Buscar apoyo con vecinos cercanos. Estar informados por fuentes confiables (la radio, la tv) no escuchar comentarios de terceras personas que pueden exagerar más las cosas y crear malestar emocional.

Mantener las medidas de control sanitario, el empleo del nasobuco aunque estén en casa, por ejemplo. El lavado de las manos constante y evitar salir de casa si no es necesario.

A los familiares de las personas mayores, que sean o seamos pacientes con los adultos mayores, que los tengamos en cuenta, que los hagamos partícipes en juegos, u otras iniciativas que se susciten en familia. Que prime el respeto hacia ellos, el cuidado y sobre todo el amor porque fueron ellos o muchos de ellos quienes hicieron por nosotros y nos cuidaron en un tiempo determinado, ahora nos corresponde retribuirles.

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