Victoria de las ideas

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Después de los acontecimientos del 26 de julio, la opresión desencadenó una brutal represión contra los luchadores cubanos, escribiendo una de las páginas más ensangrentadas de la historia de Cuba. Batista rodeó la ciudad de Santiago, fustigó a la prensa y decretó el homicidio de diez revolucionarios por cada soldado caído en combate.
Los asaltantes al Moncada hechos prisioneros fueron víctimas de torturas y asesinados, para darlos al instante como muertos de la acción. A Haydee Santamaría le expusieron un ojo ensangrentado, le señalaron que era de su hermano y que si no decía información de interés le extirparían el otro. La valiente mujer colmada de decoro respondió con la siguiente frase: Si ustedes le arrancaron un ojo y él no lo dijo, mucho menos lo diré yo.
El Asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes logró un resultado sorprendente para nuestro pueblo y para el movimiento de liberación nacional.
Inició un período de lucha armada hasta la derrota de la tiranía, estableció una nueva dirección y organización y destacó a Fidel como dirigente y organizador de la estrategia de combate y de la acción política radical del pueblo de Cuba.
La ola de protestas que se agrandó por todo el país como resultado de los crímenes de la dictadura por los hechos del Moncada, obligó al régimen de Batista a presentar juicio para los sobrevivientes detenidos producto de la acción armada. Entre ellos estaba Fidel, que lo habían arrestado en plena montaña días después del asalto.

El 16 de octubre de 1953, luego de haber juzgado a los demás luchadores del Moncada, en una pequeña salita de la Escuela de enfermeras del Hospital Saturnino Lora, a puertas cerradas, fue enjuiciado el jefe de la Revolución, con la representación de apenas 20 personas.
En su condición de abogado, Fidel se adjudicó su oportuna defensa, el alegato de la Historia me Absolverá, documento glorioso en la historia de nuestra patria por reflejar los problemas que poseía el país y sobre los cuales la Revolución se programaba para trabajar luego de su triunfo.
Las acciones del 26 de julio de 1953 precisaron y sellaron el futuro de la Cuba socialista de hoy. La gesta de los cubanos manifestaba una vez más, la esperanza de rebeldía e independencia que tenía nuestro pueblo, sometido a siglos de dominación de dos metrópolis y varios amos, que serían derrotados el 1 de enero de 1959.

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