En el Hospital Universitario de Djibouti Cheiko, Balbala, la sonrisa de una niña de ocho años se convirtió en el mejor testimonio de lo que la medicina cubana ofrece al mundo. La pequeña paciente, ingresada tras un accidente traumático que le provocó lesiones infectadas en la región del periné, recibió la atención de la especialista Saraima Kendra Guerra Calvo, ginecobstetra de la Brigada Médica Cubana en Djibouti. Luego de varios días de hospitalización y seguimiento multidisciplinario, la menor evolucionó favorablemente y pudo regresar a su hogar, rodeada del cariño de su familia.
Este gesto, que podría pasar inadvertido en medio del bullicio hospitalario, encierra la esencia del internacionalismo cubano. No se trata solo de un alta médica; se trata de la recuperación de la esperanza, de la devolución de una infancia a su curso natural.
El caso de la niña atendida en el CHU de Djibouti Cheiko es una ventana a esa realidad. No hubo gestos grandilocuentes, sino el trabajo silencioso de una especialista que aplicó sus conocimientos para aliviar el sufrimiento de una paciente infantil. Cada complicación superada, cada sonrisa recuperada, representa una expresión del compromiso humanista que distingue a la medicina cubana.
Pero este internacionalismo no surge de la nada. Se cultiva en cada consultorio, en cada hospital, en cada facultad de Ciencias Médicas de Cuba. San José de las Lajas, es un ejemplo vivo de ello. La Dr. Sarima Kendra Guerra lleva la estirpe de la medicina de la capital mayabequense. Pone en alto la historia de un pueblo que supo hacer de la salud una bandera.
Hoy se ofrece un reconocimiento a la especialista Guerra Calvo y a todos esos hombres y mujeres que dejan su tierra para ofrecer lo mejor de sí en los lugares más necesitados. El “ejército de batas blancas” no es una metáfora: es una realidad tangible que ha plantado las semillas de la solidaridad en las calles y hogares de decenas de naciones.
La Dr. Saraima Kendra Guerra de conjunto con la Brigada Médica Cubana en Djibouti, en el marco del centenario del natalicio de Fidel Castro Ruz, reafirma su compromiso con los niños, las familias y los pueblos hermanos. Allí donde se necesita, llevan la ciencia, la sensibilidad y la solidaridad que han convertido a nuestro archipiélago en un referente mundial de la cooperación sanitaria.
Porque, como enseñó Fidel, pensar en los niños de hoy es pensar en el pueblo del mañana. Y en ese pensamiento, San José de las Lajas, Mayabeque y toda Cuba encuentran su razón de ser.













