Memorias de los Comités de Defensa de la Revolución (+Audio)

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“Cada transformación genera expectativas. La creación de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR),no fue la excepción de la regla en medio de un proceso en que los cubanos conscientes de la obra que recién se construía, optamos por alternativas para salvaguardarla”, me cuenta Myriam Heredia Torres; fundadora de la mayor organización de masas de Cuba.

Acontecía aquel 28 de septiembre del año 1960, mientras cerca de un millón de cubanos escuchaban frente al Palacio Presidencial (hoy Museo de la Revolución), al entonces primer ministro Fidel Castro Ruz y líder histórico de la Revolución Cubana cuando se oyeron varias explosiones; la respuesta de apoyo a la revolución no se hizo esperar, el pueblo allí reunido entonó las notas del himno nacional, patentizando su compromiso absoluto de mantener las conquistas alcanzadas.

Fragmentos del discurso de Fidel Castro el 28 de septiembre de 1960 

Esa noche se crearon los primeros Comités de Defensa de la Revolución (CDR), organización que enfrentaría las acciones terroristas contra la isla, provenientes de los Estados Unidos de Norteamérica, cuyo gobierno constituía el principal enemigo de la Revolución Cubana.

“Yo tenía en aquel momento quince años y me encontraba en Cabaiguán, municipio de la antigua provincia Villa Clara; hasta allí llegó la voz de Fidel y el pueblo se sumó a la propuesta de crear una estructura de base en la que todos tuviéramos la posibilidad desde el barrio de enfrentar el enemigo y no darle tregua en ningún rincón del país” me comenta Myriam.

“Un hervidero de personas de todas las edades salieron a la calle para concretar la idea. Los pobladores de la  tierra de Serafín Sánchez, de Lidier Hernández, de Nieves Morejón y Beremundo Paz entre otros héroes que ofrecieron sus vidas por la libertad cubana, herederos de una tradición patriótica respondieron al llamado de Fidel con  efervescencia juvenil, leales  a las tradiciones de ese pueblo que tuvo el privilegio de vivir los días gloriosos de la toma de Cabaiguán por las tropas del Che y la oportunidad de  muchas familias de compartir con ese hombre que es toda una leyenda”.

Desde entonces Myriam Heredia es miembro activa de la organización que dirigió durante varios años a nivel de base con protagonismo en tareas como la vigilancia revolucionaria, las donaciones de sangre, trabajos voluntarios, debates de salud, círculos de estudio y la prevención social, por cuya destacada labor ostenta con orgullo “la medalla 28 de septiembre”, la más alta condecoración de los CDR.

 Esta mujer recuerda la creación de la mayor organización de masas de la isla como una fiesta colectiva, una ocasión para que los cubanos reafirmaran su respaldo a la Revolución, al Partido Comunista de Cuba y a su líder histórico. Aquel momento se conserva en la memoria de los que lo vivieron como un excepcional obsequio de la vida.

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