Más allá de la compasión, reflexionemos

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Cada quien es dueño de sus actos y es a su vez arquitecto de su destino, en ello van las consecuencias, cada página de la vida que conforma la historia misma, labrada desde la razón o desde la sin razón.

Algunas veces descubrimos a nuestro alrededor rostros envejecidos más allá de los años que realmente tienen pero, marcados por el deterioro que causa el descuido, la soledad, el abandono familiar, o el abuso del alcohol.

En ocasiones surte un  sentimiento de compasión, pero nunca faltan las interrogantes ¿Cómo llegaron hasta aquí? ¿Qué tal fueron con su familia?.

Las respuestas no solucionan el problema pero sí pueden servir de alerta, de llamado a tiempo a la reflexión para que tales historias no se repitan, para que todos de la mejor manera actuemos ante señales como las que no escapan a nuestra realidad.

Lo que  enfrentemos a tiempo influirá en la cosecha del mañana, lo que se corrija hoy para bien en un niño o adolescente validará la integralidad del adulto que será después.

La educación de cuna y la que propicia la escuela han de andar unidas como una sola, de ahí que desde los primeros años, se aprenda a ser una persona de bien, con valores que arroparán para toda la vida y permitirán forjar mejores seres humanos; de eso se trata.

Encontrar a una persona casi de lleno en un depósito de basura buscando quién sabe qué, o a otros a plena luz del día durmiendo en una acera, en la puerta de un mercado, malolientes, es una imagen que duele y es necesario cambiar.

La soledad ha de enfrentarse con voluntad, aferrarse a ella es distanciarse y no siempre resulta la mejor aliada; la familia es vital,  se cuida, respeta, atiende, darle la espalda hoy es acentuar la reciprocidad de esta en igual sentido mañana, la ingestión de bebidas alcohólicas nunca dejará buen saldo, porque es la más despiadada bancarrota.

La ingratitud también tiende a aparecer muchas veces, manifiesta en aquellos que olvidan, que se desentienden, que no quieren asumir la responsabilidad con sus familiares, aun cuando estos fueron buenos; esos también abundan.

Cada página de la vida conforma la historia de una persona, en ocasiones aunque están a nuestro paso, es más fácil voltear la mirada pero, en ellos queda ese trozo de historia que desconocemos, ese que abriga quien fue y por qué otras páginas nublaron su existencia.

Ser arquitecto del destino implica corregir a tiempo para evitar la dureza del pago a cada deuda contraída con la vida.

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