Maravillas que silban el porvenir

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El advenimiento de un nuevo año posee significados especiales para todos. No se trata de un mero proceso cíclico o el perpetuo transcurrir del tiempo, representa el momento para apreciar lo alcanzado, evaluar las metas pendientes y trazar objetivos futuros.

El mes de diciembre invita a la reflexión de lo que somos, la introversión de lo que idealizamos, y sobre todo, a reforzar aquello que amamos. Cada año reverdecen nuevas fantasías y emergen expectativas de evolución.

Es que los seres humanos necesitamos motivaciones y esperanzas en el mañana. Sin embargo, en ocasiones, nos preocupamos demasiado por cosas tan triviales, que olvidamos la verdadera esencia del bienestar.

Centramos la mirada en las últimas modas, el grupo musical de turno, o en acumular patrimonios. Muchos pensamos que ahí está la clave del éxito y a eso nos encaminamos.

Es tiempo de rediseñar esos fines y entender que la superficialidad es solamente un espejismo. Lo que realmente nos hace dichosos va más allá y es muy simple.

Se puede ser pobre en un palacio de oro o millonario en una humilde choza. El sentido de la existencia humana está en la utilidad de la virtud y en el amor por nuestros semejantes. Reside en lo que llena el espíritu y no las arcas.

La realidad del entorno se transforma constantemente, y el mundo avanza con las nuevas tecnologías. El desarrollo es irrevocable, pero no entregarnos al consumismo es una decisión personal.

Valorar con fuerza lo que tenemos puede ser un buen inicio, quizás sin darnos cuenta, la felicidad mora alrededor de lo cotidiano y no tomamos un instante para verla con “los ojos del corazón”.

Esta época es ideal para homenajear a la familia, festejar por la vida, brindar por los que están y recordar con cariño a los que partieron. Un período perfecto para saludar a viejos amigos, retomar los planes que hemos abandonado por la rutina y dirigir nuestros esfuerzos a cumplir esos sueños que han debido aplazarse tantas veces.

El 2021 puede ser el pretexto ineludible hacia la renuncia de las desavenencias, conflictos y discordias. Es fecha de celebración y alegría. Es ocasión de construir una sociedad mejor por nuestros hijos, ser protagonistas de la posteridad, y no simples espectadores del destino.

El futuro se acerca a nuestra puerta, démosle la bienvenida con una sonrisa a las maravillas que silban el porvenir.

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