La curiosidad y el peligro

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Este tiempo que vivimos es complejo. La pandemia ha obligado a cambiar hasta nuestras rutinas. Lo que antes fue un período vacacional intenso provisto de opciones, esta vez ha sido una etapa para desde casa encontrar el entretenimiento.

La pandemia, trajo consigo la limitación de actividades de primera necesidad, como desplazamientos a centros laborales, reducción del transporte de viajeros, cierre de locales de actividades culturales, artísticas, deportivas y similares.

En tiempos de pandemia, precisa una investigación titulada: Impacto psicológico de la COVID-19 en niños y adolescentes, los niños y adolescentes son especialmente vulnerables. Desde el punto de vista personal, el constante desarrollo de estructuras y funciones propician esta condición, sobre todo en el sistema nervioso, que es uno de los más imperfectamente desarrollados, de manera específica en el aspecto funcional.

El reto para la familia ha sido y es inmenso. Propiciar la atención, cuidado y además lograr que este período de confinamiento sea una etapa llevadera es un gran desafío.

Ahí ha estado a prueba el ingenio de los padres, quienes han tenido que recurrir a ideas novedosas pero, aterrizadas a este tiempo de Covid, para mantener a los niños en casa y entretenidos.

La curiosidad de los infantes no tiene límites, de ahí que algunos busquen también sus propias motivaciones y he ahí  donde la observancia y el cuidado, responsabilidad de los adultos debe primar.

En busca de una imagen sobre el crecimiento de un árbol descubrí a dos menores jugando en la azotea de un  edificio de cinco plantas. Es la curiosidad sin freno la que despierta el interés por ocupar el tiempo pero, es esa curiosidad la que no debe estar lejos de nuestro alcance.

El peligro puede estar en cualquier sitio, prevenirlo es responsabilidad de todos.  La curiosidad ha de compensarse con alternativas que contribuyan al disfrute, no con aberturas y escapes que pueden resultar dañinos y lamentables.

A punto de finalizar un período vacacional diferente e iniciar un curso escolar también diferente es menester anudar todas las fuerzas para apoyar y contribuir a que trascienda de manera óptima. Se necesita mucha buena energía desde casa, en medio de la pandemia que nos azota, para defender la vida y la felicidad de quienes son la esperanza del mundo.

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