Disciplina, responsabilidad: SOS

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Las noticias sobre la Covid-19 en Mayabeque no son alentadoras. La falta de percepción de riesgo realmente asusta. La indiferencia de algunos, devenida estúpida ignorancia puntea, manifiesta en indisciplina e irresponsabilidad, dos antivalores que se juntan lamentablemente ante lo adverso.
La Covid-19 no es catarro pasajero. Las medidas sanitarias orientadas no son meras obligaciones. Estamos ante un potencial enemigo, invisible pero depredador, desconocido pero en extremo letal y todavía algunos incurren en negligencias que pueden llevar a la muerte, porque la Covid-19 puede llevar a la muerte.
Me resulta incómodo escuchar las cifras de menores de edad contagiados con el virus. Me resulta aún incomprensible, ver niños en la calle, sin nasobuco, jugando, pero en ese juego sin protección les puede ir la vida.
Me sorprendo cuando he visto a adultos mayores en la calle, cuando percibo aglomeraciones, como si no estuviera pasando absolutamente lo que ocurre, que a diario se incrementan las cifras de contagiados con Covid-19, de pacientes graves, críticos y también a diario fallecen personas a consecuencia de ese virus.
No entiendo el “no entender de algunos” que sobrepasan el terreno de lo admisible con sus actitudes irresponsables. Cada quien tiene una cuota de responsabilidad en esta pesadilla. Cada quien debe protegerse y velar porque quienes le rodean lo hagan.
Los colectivos laborales no pueden ser ajenos a la exigencia máxima que precisa la realidad que estamos viviendo. Estar alertas y ser precavidos se impone ante tales circunstancias para frenar la propagación de la Covid-19.
A diario recibimos información pormenorizada de la incidencia del virus en toda Cuba. No me conformo con los detalles de mi provincia y sigo los de todo el país. Espero la conferencia del Doctor Durán y me aferro a que despertará la conciencia adormecida de unos cuantos (miles), porque se precisa de la concientización de todos, de la responsabilidad y disciplina de todos para cambiar la estampa de lo adverso.

Una vez más me detengo en cuán importante es que desde edades tempranas familia y escuela refuercen la defensa de valores, que se aprenda también muy temprano a ser disciplinados y responsables y no estaría mal que a las aulas en alguna asignatura se tratara cuál debe ser el debido comportamiento ante adversidades como pandemias.
El más universal de los cubanos, nuestro José Martí advirtió desde el antepasado siglo: “…La higiene va siendo la verdadera medicina, y con un tanto de atención, cada cual puede ser un poco médico de sí mismo. Debía hacerse obligatoria la enseñanza de la higiene en las escuelas públicas”.
Por más un año la Covid-19 mantiene su paso desenfrenado. Por más de un año no cesan los desvelos del estado, científicos, profesionales de la salud y de todos los que de una forma u otra están en la batalla a favor de la vida. Es tiempo suficiente para que la realidad que nos golpea estremezca a los dubitativos y asuman una actitud responsable y comprometida con la salvación de la existencia.
Añoramos la normalidad que teníamos pero, no volveremos a ella si no aprendemos bien esta lección: La disciplina y la responsabilidad son imprescindibles. La vida se defiende desde la actitud consecuente con lo que verdaderamente corresponde hacer y en este tiempo es imperioso cumplir cada medida orientada por Salud Pública, cuidarse y desde esa decisión, cuidar a los demás.
Disciplina, responsabilidad: SOS

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