Desaciertos sobre el materialismo contemporáneo

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El imperialismo constituye a nuestro entender un dispositivo que garantiza el orden internacional de explotación. Asegura la captura de recursos de los países dependientes por parte de los capitalistas del centro, a través del uso de la fuerza o la coerción indirecta. Pröbsting entiende de manera semejante, que un estado imperialista usufructúa de su posición dominante, para nutrir de ganancias a las clases opresoras a costa de otros estados y naciones.

 

Pero la caracterización histórica de ese mecanismo no es coincidente. En nuestra opinión, el imperialismo ha estado presente desde los inicios del capitalismo y ha mutado junto a ese régimen social.

 

Ha sido cualitativamente diferente a los imperios precapitalistas y sus conocidas modalidades de principios del siglo XX fueron sucedidas por una coordinación más colectiva, bajo el comando estadounidense.

 

Pröbsting postula, en cambio, la vigencia de una mega etapa imperial relativamente indistinta a lo largo de la última centuria. Los cambios registrados durante ese prolongado período, no modificaron a su juicio ningún rasgo esencial de ese dispositivo.

 

Nuestro enfoque subraya la presencia de un sistema imperial que preserva el rol dominante de Estados Unidos, en estrecha conexión con socios alterimperiales de Europa y apéndices coimperiales de otros hemisferios. Washington continúa encabezando el tejido de alianzas forjadas para lidiar con el denominado campo socialista.

 

Por el contrario, Pröbsting considera que distintas potencias imperiales vuelven a dirimir primacía, a través de conflictos semejantes a los observados durante la Primera Guerra Mundial. Estima que el declive hegemónico de Estados Unidos acrecienta la competencia por el botín de la periferia.

 

El retroceso norteamericano es también remarcado por nuestro enfoque. Pero subrayamos la manifiesta preponderancia de los conflictos que oponen al sistema imperial, con las potencias excluidas de ese entramado.

 

La OTAN acecha a Rusia, que desarrolla políticas de dominación en su entorno, con un perfil de imperio no hegemónico en gestación. La Alianza Atlántica también hostiliza a China, que expande su economía con cautelosas estrategias externas, sin repetir los patrones de una potencia imperialista.

 

Pröbsting observa un escenario diferente y dominado por choques muy variados, que involucran a todas las potencias (Estados Unidos, China, Unión Europea, Rusia y Japón). Estima que Rusia y China ya despliegan su poder imperial en forma acabada.

 

Por otra parte, nuestra visión resalta la existencia de un circuito adicional de confrontaciones entre jugadores de menor gravitación. Distinguimos a las semiperiferias económicas de los subimperios geopolíticos, que disputan preeminencia regional a través de acciones autónomas o enlazadas con la OTAN.

 

Pröbsting desconoce este grupo y preserva la clasificación tradicional que opone a los imperialismos con las semicolonias. Observa mutaciones muy relevantes, pero exclusivamente referidas a estas dos instancias.

 

La dinámica del sistema imperial genera en nuestra opinión tendencias agresivas comandadas por la jefatura estadounidense, frente a países hostilizados que responden con estrategias defensivas. Pröbsting rechaza esa distinción y entiende que todas las potencias se hostigan mediante acosos indistintos.

 

Estas caracterizaciones divergentes tienen múltiples consecuencias políticas. Una evaluación de los argumentos en juego clarifica problemas del período en curso.

 

 

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