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Benny Moré, inmenso e inigualable

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Parece que el tiempo no ha pasado. 61 años cuentan, pero no en el olvido para quien nació para ser eterno e inolvidable: el Benny, el Benny de Cuba y el mundo.

Hasta nuestros días llega su voz y, las imágenes de archivo muestran a quien se adueñó de la escena y dejó a la posteridad melodías que estremecen en una interpretación genuina como solo el Bárbaro del ritmo pudo hacer.

Anécdotas sobre él corroboran su excelsitud porque siempre en cada una de ellas selló la música, el buen arte de quien no fue un entendido en estudios, pero sí un probado intérprete que dispuso alma y corazón en sus interpretaciones.

Dúos que se inscribieron en la historia de la música cubana dan fe de sucesos que dejaron su huella desde la presencia del Benny. Un artículo publicado por Tele Sur refiere que, Alfredo Sadel, otro grande de la música y el primer ídolo de masas de Venezuela viajó a La Habana, y surgió la idea de que grabaran juntos.

Corría el mes de febrero de 1955, ellos no se conocían, eran muy diferentes por su manera de vivir, Benny en la bohemia y Sadel en la disciplina.

Precisa el artículo que el ingeniero cubano Medardo Montero, responsable de aquella grabación contó en Caracas a la periodista Lil Rodríguez que Sadel esperaba impaciente, ensayando y el Benny no aparecía y cuando llegó estaba “medio tomado” y dice que Sadel se mostraba molesto hasta que el cubano co9mnenzó a cantar.

La pieza salió de arriba abajo y fue un rotundo éxito que además selló la amistad de los dos músicos, con un a inigualable interpretación de “Alma libre”.

También el maestro Ciro Bianchi relata sobre otro dúo excepcional y fie el conformado con Pedro Vargas, reconocido como el Tenor de las Américas.  Comenta que días antes de la grabación, el mexicano da al cubano las partituras de los números que interpretarán con el propósito de que las estudie. Llega el día del encuentro y ya a punto de comenzar a grabar, Vargas quiere examinar la música con el Benny a fin de marcarla y establecer quién entrará primero y quién después y quién será voz prima en determinados pasajes y quién la voz segunda.

Benny Moré, rechazó el ofrecimiento del Tenor de las Américas. Maestro, eso es chino para mí. Yo no sé música -dice Benny y sonríe. ¿Cómo cantaremos a dúo entonces? Si no sabe música, ¿cómo sabrá en qué momento tiene usted que entrar? inquiere Vargas. – Cuando me lo pida el cerebro, Maestro, responde Benny.

“Obsesión” y “Perdón”, interpretadas a dúo por aquellos grandes de la música de todos los tiempos se adjudicaron el éxito y la preferencia del público que distinguió la maravilla en voces que ganaron un lugar en la eternidad.

Hasta nuestros días llega la impronta de Benny Moré, magia en escena, pasión, entrega en cuerpo y alma en cada interpretación, y una voz que quedó para siempre y se adjudicó la inmortalidad.

A quienes no le conocimos, a los que llegamos después, no asiste la inmensa gratitud por saberle un ícono en la música desde la humildad misma que lo hizo inmenso e inigualable

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