La reducida obtención de cítricos incentivó a los productores lajeros recurrir al cultivo en diversos tipos de suelos, variando de arenosos a arcillosos con diferentes capacidades de almacenamiento de agua, condiciones de drenaje y necesidades de riego, entre otras opciones
A este accionar los cultivadores de naranjas con experiencia después de años de práctica llegaron a la conclusión que se pueden cosechar entre 400 y 600 de este tipo de fruto por árbol, bajo un sistema de siembra denso, en el que sé que incluyen 400 árboles.
De extrema eficacia resulta para estos fines la siembra protegida consistente en colocar las semillas en lugares resguardados con el objetivo de que germinen y posteriormente poder trasplantar las posturas.
Regar el limonero una o dos tres veces por semana en verano, y una sola vez en pleno invierno, podar las ramas muertas o las que se vean débiles, permite una mejor circulación del aire y la luz y favorecerá la producción con mejores resultados.
Emplear potasio es factor clave que determina el tamaño de los ejemplares de la cosecha junto con el nitrógeno durante su desarrollo y crecimiento siempre teniendo en cuenta que un exceso de nitrógeno en una etapa tardía del crecimiento puede limitar el volumen del fruto, por lo tanto, una aplicación equilibrada de nutrientes es fundamental.
La merma de la obtención citrícola en todo el país ha provocado que naranjas, toronjas, mandarinas y limones sufran una marcada disminución de su presencia en mercados, y por consiguiente, un costo más elevado fuera de la oferta estatal, dificultad que afrontan los campesinos en la capital de Mayabeque, contribuyendo así a la economía nacional.













