El genetista clínico evalúa, en los pacientes autistas, las causas secundarias de este desorden, que se pueden detectar con un riguroso examen físico y la utilización de exámenes genéticos, neurofisiológicos, entre otros. En su evaluación integral logra definir si se trata de un autismo secundario; este tendría una severidad, pronóstico y riesgo de recurrencia según la causa.

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