Un futuro de armonía con la naturaleza

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El contexto epidemiológico mundial provocado por la enfermedad Covid 19 ha puesto de relieve la íntima conexión existente entre la salud humana y su relación con el mundo natural.
La actual crisis también demuestra que la agresión del hombre al medio ambiente conlleva a la pérdida de biodiversidad y al aumento de los casos de enfermedades infecciosas transmitidas de los animales a las personas, como es el caso del coronavirus surgido de la naturaleza.
En los últimos tiempos a nivel internacional reaparecieron zoonosis tan perjudiciales como: el ébola, la gripe aviar, el síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS), el síndrome respiratorio agudo grave (SARS), el virus del Nilo, el virus del zika y el SARS-COV-2, causante del COVID-19.
Todas estas enfermedades están vinculadas a la desproporcionada actividad humana con el ámbito natural. El brote de ébola en África Occidental por ejemplo resultó de la pérdida de bosques que ocasionó un contacto más cercano entre la vida silvestre y los asentamientos humanos y la gripe aviar se vinculó a la avicultura intensiva.
Así el impacto negativo del hombre en la fauna y la flora se revierte en su estado de salud, muy amenazado en estos tiempos.
Pero si por el contrario la especie humana protegiera y lograra mantener estable la biodiversidad esta podría ser una herramienta crucial para la curación de enfermedades y para combatir pandemias como la causada por el coronavirus.
El confinamiento social como medida de protección del Covid 19 ha mostrado a la naturaleza recuperándose ante el resguardo de los humanos. Las imágenes en las redes sociales sorprenden por el descenso en los niveles de contaminación ambiental, la cristalización de las aguas en Venecia, la presencia de peces y delfines en sus canales, abejas polinizando flores silvestres y hasta un oso negro caminando en una zona residencial de Monterrey.
Esos videos y fotografías demuestran que a lo largo de los años la raza humana ha invadido espacios donde la flora y la fauna habitaban previamente y que por tanto necesitamos encontrar una mejor forma para coexistir con el entorno.
Y es que, pese a la evolución y al desarrollo tecnológico, la vida humana depende de la salud de los ecosistemas para tener agua, alimentos, medicamentos, ropa, combustible, refugio y energía, entre otros suministros básicos para el bienestar humano de hoy y del futuro.
La diversidad biológica tiene el derecho de continuar su existencia y el hombre como parte de esta diversidad, debe velar por salvaguardarla y respetarla.
En este Día Mundial del Medio Ambiente llamemos a la comunidad internacional a trabajar en común para encontrar la mejor salida a esta batalla sanitaria provocada por el coronavirus y para construir un futuro de armonía con la naturaleza.

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