Disciplina y responsabilidad frente al tabaquismo

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Respirar limpio, así decía una de mis maestras de Secundaria Básica, en el preámbulo de sus clases, era su estilo de llamar a la reflexión sobre algún tema que a su juicio era vital para los estudiantes.

Respirar limpio a su decir, era no fumar, así directo era su mensaje, en ese empeño casi maternal por alejarnos de uno de los factores de riesgo nocivo, tanto para quienes lo consumen de manera activa como para aquellos que se exponen de manera pasiva.

El tabaquismo es considerado una epidemia de carácter universal y una grave carga para el individuo, la familia y la sociedad, aún cuando sus consecuencias son visibles y el índice de enfermedades y muertes así lo corrobora todavía no existe total conciencia sobre ello.

Duele ver a adolescentes fumar,  muchos vestidos de uniforme llevan entre sus dedos un cigarrillo, a la hora de salida de la escuela y también antes de entrar a las aulas.

Aun cuando los Medios de Comunicación Masiva asumen campañas y desde la propaganda aluden los efectos nocivos del tabaquismo, todavía no es suficiente ese trabajo profiláctico que implica unos cuantos eslabones, en los que deben estar además la escuela y la familia.

El Tabaquismo es la causa más frecuente de muertes que pueden evitarse, aunque algunos erróneamente consideren es un hábito elegante. Desde la década de 1950, en que  los primeros estudios epidemiológicos asociaron diferentes enfermedades con el hábito de fumar, la comunidad médica ha comprobado que el
tabaquismo pasó de ser un hábito de glamur a considerarse una plaga social de
dimensiones incalculables

Frente a este problema de salud se imponen también disciplina y responsabilidad, valores imprescindibles en todos los órdenes de la vida pero, también necesarios para no dar espacio al humo, para evitar que aumenten los fumadores pasivos.

Disciplina, porque debe cumplirse lo establecido; si se sabe que no se debe fumar en el área de trabajo, no puede permitirse, y muchas veces las colillas de cigarro dan fe de esa transgresión.

Responsabilidad, porque en la medida que cada quien cumpla su función en un colectivo laboral, no dará lugar a que los recursos humanos estés expuestos a un peligro inminente.

Cada 31 de mayo, inscrito como efeméride que signa el Día Mundial sin Tabaco, constituye un alto en el camino para volver al peligro del tabaquismo, a este enorme problema de salud con incidencia creciente en la adolescencia.

Dejar de fumar puede ser el mayor desafío para quienes sumergidos en ese mal hábito, comprendan de una vez que un cambio de actitud es también una oportunidad de salvar su vida y la de quienes le rodean.

Respirar limpio, es todavía perpetuo consejo para no dar cobija al humo, y a las terribles consecuencias del Tabaquismo.

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