Un eterno revolucionario

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Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan muchos días y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero hay quienes luchan toda la vida, esos, esos, son los imprescindibles.

Bertolt Brecht 

Manuel Teodoro Hernández Nuñez es un cubano como tantos, aficionado al Béisbol, jugador de Dominó y de vez en cuando le gusta saborear un buen tabaco con su tasa de café. Con 75 años de edad cuida celosamente el jardín de Reyna, su esposa, y disfruta de la compañía de hijos y nietos. Pero este hombre sencillo, natural de San José de las Lajas, encierra una historia digna de admiración, que muy pocos conocen.

En 1961, apenas con 14 años, sus convicciones patrióticas lo impulsaron a participar en la Campaña de Alfabetización ante el llamado de la Máxima Dirección del país. Cambió sus juguetes por lápices, libretas y faroles, se adentró en las lomas del Oriente a sembrar la luz del conocimiento, a llevar la Revolución. Afirma que tal vivencia, fue para él una confirmación de la grandeza del proceso revolucionario que se gestaba en la Isla. El 27 de abril de 1965 integró las filas del Ministerio del Interior (Minint) en la lucha y protección contra incendios.

Como especialista provincial alcanzó los grados de Capitán del Minint, por sus méritos y acciones en el cumplimiento del deber. Se desempeñó como Jefe en el Comando cinco del Vedado, en Ciudad de la Habana y en la estación 23 de bomberos en San José de las Lajas.

A partir 1971 cursó estudios en la antigua República Democrática de Alemania, una época que evoca con mucho cariño, porque experimentó “la mejor experiencia de su vida”, conoció personalmente al líder histórico de la Revolución Cubana.

“Tuve el privilegio –recuerda Manuel Teodoro- de compartir con Fidel, formando parte del grupo de apoyo a su seguridad en Berlín y otras ciudades alemanas, ser de la escolta del Comandante fue una vivencia que jamás olvidaré. La responsabilidad de la tarea, el orgullo de permanecer a su lado como guardaespaldas fue realmente un honor. Jamás olvidaré su mano en mi hombro, su mirada firme y sensible a la vez, ese día que con voz segura me dijo: Manuel en este país hay muchos hombres valerosos, por eso tenemos Revolución”.

“El Comandante fue más que un padre, ejemplo de valentía y solidaridad, hubiera dado mi vida por él sin pensarlo dos veces. Ese hombre gigante de la montaña fue y seguirá siendo mi inspiración, hasta el día de mi muerte”, asegura emocionado.

En 2018 Manuel Hernández recibió la medalla por más de 25 años en la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), institución a la que pertenece desde 1993 y fungió como Presidente de su zona durante décadas. “Es un honor para mí ser miembro de la ACRC, una entidad vanguardia en la lucha revolucionaria y que ha contado en sus filas con tantos compañeros valiosos. Esa condecoración que recibí, la dediqué a Luis Freda Figuera y todos aquellos hermanos de lucha, que ya no están físicamente, pero que dejaron un legado de respeto y amor a la Patria imposible de olvidar”, afirma Manuel Teodoro.

“Soy militante del Partido Comunista de Cuba desde 1970 y he dedicado mi vida a honrar tal distinción. Considero que aún puedo aportar mucho a mi país, a pesar de mi jubilación. Nuestro Presidente aseguró que Somos Continuidad, confío plenamente en la dirección del país y en nuestros jóvenes. Ellos sabrán garantizar el futuro y continuar siempre por los senderos que nos mostró Fidel”. Sentenció Hernández Nuñez.

“Ay periodista – Sonríe con picardía – nunca imaginé que alguien vendría a contar mi historia, algo tan ínfimo en comparación a otros que dieron su sangre por esta tierra – las lágrimas afloran en sus ojos – gracias por hacerme viajar en el tiempo. Quizás después de mi partida alguien me recuerde y quisiera que fuera como un eterno revolucionario”

Decía Martí: En silencio ha tenido que ser, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas. Historias como la de Manuel Teodoro Hernández Nuñez, nos hace reflexionar sobre lo grande que han sido nuestras gestas y todos los héroes anónimos que han dedicado su vida al bienestar de la Nación, por eso debemos enaltecerlos con nuestras acciones, en la constante defensa de esta Patria, la de todos.

 

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