La unidad y solidaridad  nos identifican

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El 2020 ha estado marcado por el surgimiento de la COVID-19,  su vertiginosa expansión por las naciones y sus efectos colaterales: el lamentable deceso de miles de vidas humanas y el innegable impacto en la economía mundial.

Cuba, evidentemente ha sufrido las consecuencias de esta terrible pandemia, minimizadas por el valor de la medicina cubana y la cohesión de todas las fuerzas. Las organizaciones de masas se distinguen por la labor desarrollada, imprescindible  en estos seis meses de intensa batalla contra el SARS-CoV-2.

A partir de la confirmación de los primeros pacientes positivos a la enfermedad en la Isla, La Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en San José de las Lajas, participan de forma activa en el enfrentamiento al nuevo Coronavirus.

Las lajeras, especialmente aquellas que se encuentran expuestas en mayor grado al peligro, doctoras, enfermeras, trabajadoras de los servicios enaltecen la FMC. Las federadas han llevado alimentos y medicamentos a cientos de familias vulnerables. Han confeccionado un gran número de mascarillas que han sido entregadas en el Hogar de Niños sin Amparo Familiar, en la Casa de Abuelos y en la propia comunidad.

Desde los barrios se han generado disímiles iniciativas: los barrio-debates, las audiencias sanitarias, el llamado a las donaciones voluntarias de sangre, así como los aplausos a las 9:00 de la noche.

Ante el complejo escenario en que se encuentra el país debido a la COVID-19, la producción alimentaria constituye un tema donde se enfoca la atención. Los campesinos del territorio confirman su compromiso con el incremento productivo de alimentos; aunque en la actualidad, cuantiosas sean las problemáticas que enfrentan a causa de la insuficiencia de insumos esenciales. Ello deviene en la búsqueda nuevas alternativas.

En el campesinado lajero ha preponderado el apoyo incondicional, manifestado en las donaciones de productos alimenticios a los centros de salud y aislamiento.

Las mujeres, las comunidades y los campesinos han dado muestra, una vez más, de su apoyo absoluto a cada tarea que encomienda la dirección del país, demostrando la significación de la unidad y la solidaridad humanista como uno de nuestros más intrínsecos valores.

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