La prenda ícono de la moda o la moda del nasobuco

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“La moda es la mejor herramienta para ayudarnos a soñar” expresó el prestigioso diseñador y empresario de origen armenio-italiano Giorgio Armani para referirse a este fenómeno o costumbre que goza de aceptación social en determinadas regiones y durante ciertos periodos.
Hablar de moda en tiempos de pandemia y de caos mundial quizás a algunos les resulte ilógico, pero es posible y hasta oportuno. A nivel mundial las medidas de protección para minimizar el contagio del nuevo coronavirus imponen el uso masivo de una prenda de vestir convertida no por casualidad en un ícono de la moda.
En 2020 los nasobucos en Cuba y a nivel internacional salieron de los quirófanos y sin pasarelas llegaron hasta las calles con variedad de diseños, colores, estampaciones e incluso con modelos atractivos que utilizan labios para enfatizar las expresiones del rostro.
Esta tendencia moderna a pesar de los reclamos del público por ser molesta, provocar falta de aire, calor y hasta distanciamiento es vital en esta época del año para la protección de las vías respiratorias y la prevención del virus
Sars cov 2, causante de la Covid 19.
La utilización de estos artículos de vestir no tiene su origen en la actual pandemia, ni están asociados únicamente a su utilidad en la salud. Hay ciudades superpobladas como Tokio donde es común el empleo de nasobucos para evitar los altos índices de contaminación o los virus de transmisión oral.
Pero también cobran fuerza por sus beneficios decorativos. En Japón los nasobucos se volvieron trending en la moda al ser utilizados como máscara para los días en los que las mujeres preferían no maquillarse y salir de la casa con la cara lavada o incluso para proteger un buen maquillaje hasta llegar a sus destinos.
Ser un elemento de seducción es otra de las bondades del empleo de esta prenda al enfatizar la belleza a través de la mirada y despertar el interés por observar lo oculto, las sonrisas y los labios.
Otras utilidades son evitar el contacto con otras personas, prescindir de las expresiones faciales, ocultar malas caras y ahorrar pintura para los labios.
Las nuevas generaciones acogen con éxito el manejo de este accesorio por estar asociado a corrientes de moda de diseñadores de prestigio y por ser vistos en alfombras rojas, sesiones de fotos de famosos y en superídolos como Bad Bunny.
Cuba no ha sido la excepción y antes de llegar la epidemia ya predominaban integrantes de tribus urbanas denominados durakos que exhibían las máscaras quirúrgicas de forma arbitraria y consideradas por muchos como excentricidad de los adolescentes.
Lo cierto es que hoy cientos de cubanos se volvieron modistas y transformaron pequeños retazos de tela en nasobucos. Ya sea por protección, interés comercial, decorativo o de aislamiento estas piezas son la corriente más actualizada de la moda. Así que al llevar tu nasobuco siéntete orgulloso y a la moda, esa que en tiempos de Covid-19 sigue siendo una herramienta para preservar la salud y ayudarnos a soñar.

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