2020: Ozono por la vida

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No se equivocó Víctor Hugo,  dramaturgo y novelista francés, cuando afirmó que “Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no la escucha”. Y es que somos responsables de cuanto acontece en nuestro planeta. El comportamiento adecuado o no, repercute directamente en la tal llamada casa de todos.

En este 2020, se cumplen 35 años de la Convención de Viena y de la protección de la capa de ozono para todo el mundo. Como ya se sabe, esta franja de gas, nos salvaguarda de los daños que pueden provocar los rayos solares; pero el uso indiscriminado de productos químicos ha puesto en peligro a este manto protector y de esta forma se afecta también nuestra calidad de vida y la de  los ecosistemas.

En tal sentido, cada 16 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, luego de firmarse el Protocolo de Montreal referido a las tantas sustancias que la afectan.

Desde el siglo pasado se reclama por  el agujero de la capa de ozono que certifica la problemática que aún tienen que enfrentar todos los países del mundo. Aunque parezca imperceptible, la cooperación internacional logra recobrar  el ozono en  casi  un tres por ciento en cada década, esto garantizará la recuperación completa de este gas para  el 2030  en el hemisferio norte  y para el 2050, en el hemisferio sur, aunque aún demorará en las regiones polares.

Cuba, aún tiene como prioridad resolver este problema, por lo que cumple a cabalidad sus compromisos con el Protocolo de Montreal y vela por eliminar las sustancias que dañen la capa de ozono, fundamentalmente los hidrocarburos utilizados en frigoríficos y aires acondicionados.

Muchas son las acciones que aún se deben realizar en cada territorio. En la agenda colectiva y en la individual, esta es todavía,  una asignatura pendiente.

Cada uno de nosotros puede contribuir a preservar la capa de ozono, si somos responsables en el día a día. Si cuidamos el entorno, si protegemos nuestras playas y mares, si utilizamos biofertilizantes y bioestimulantes que garanticen rendimientos de los cultivos y que no agredan nuestro planeta.

Esta jornada es ideal para repensar en aquella frase de la activista y ambientalista india Manakea Gandhi cuando expresó que la mejor herencia que podemos dejarle a nuestros hijos es: amor, conocimiento y un planeta en el que puedan vivir.

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