Jóvenes periodistas debaten sobre ética y desafíos digitales

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La Habana, 12 mar (ACN) En el contexto de celebraciones por la Jornada por el Día de la Prensa Cubana, la Unión de Periodistas de Cuba, en la Casa de la Prensa, promovió el intercambio entre profesionales de la comunicación sobre el dinámico y, en ocasiones, contradictorio vínculo entre el ejercicio periodístico tradicional y el fenómeno de los influencers en el entorno digital cubano.

El debate comenzó con una premisa compartida: no todo el que tiene muchos seguidores es un influencer. Alejandra García Mesa, profesora de la Facultad de Comunicación (FCOM) de la Universidad de La Habana, definió a estas figuras como personas que, gracias a su versatilidad y cercanía, generan comunidad y tienen la capacidad de incidir en las decisiones o percepciones de su audiencia sobre un tema específico.

El periodista Lázaro Manuel Alonso fue más allá al asegurar que, en su opinión, Cuba aún no cuenta con un influencer consolidado en el ámbito de la información política y social.

“Tenemos muchos periodistas con miles de seguidores, pero eso no los convierte en influencers”, señaló y “ser influencer implica tener un crédito tal que puedas cambiar modos de apreciar fenómenos o adoptar conductas, y eso todavía no lo hemos logrado plenamente desde la prensa”.

Uno de los puntos más debatidos fue la aparente pérdida de legitimidad de los medios tradicionales frente al auge de comunicadores individuales.

Ayose García Naranjo, también profesor de la FCOM, apuntó que los medios deben dejar de ver a los creadores de contenido como una amenaza y comenzar a integrarlos como un valor estratégico.

El creador de contenido es más cercano porque parece tener menos filtros entre él y su audiencia, explicó García Naranjo.

Añadió que el proceso editorial de un medio no tiene por qué ser sinónimo de censura, pues debería aportar rigor y calidad, y el desafío es cómo los medios pueden adoptar esos lenguajes frescos y directos sin perder su esencia y responsabilidad social.

La discusión llevó a cuestionar la necesidad de un marco ético común para todos los que generan opinión e información, donde la verificación, la distinción entre hecho y opinión, y la protección de la ciudadanía sean pilares fundamentales.

Iván Ernesto Barreto, especialista del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), quien ha tenido una activa presencia en plataformas digitales, destacó la desventaja material y tecnológica en la que se encuentra la prensa cubana.

“No somos dueños de las plataformas y estamos sujetos a los algoritmos. Llegamos en desventaja, a destiempo, pero es una pelea que debemos dar”, afirmó.

Abogó por una estrategia ofensiva que aproveche a las nuevas generaciones de comunicadores para posicionar los discursos propios en la arena digital.

Por su parte, Yuniel Labacena Romero, director de Juventud Rebelde, subrayó la importancia de que los medios oficiales y sus profesionales comprendan las dinámicas de las redes sociales para no ceder ese espacio comunicativo, y destacó el valor de iniciativas que acercan el periodismo a las nuevas generaciones a través de formatos más ágiles y directos.

El panel también abordó la complejidad que enfrenta el periodista que migra a las redes sociales.

Al respecto Lázaro Manuel Alonso expuso un dilema crucial: “Cuando publico en mi red social, ¿hablo como Lázaro Alonso o como el periodista de Canal Caribe? Ese conflicto no está resuelto y limita el alcance que podríamos tener”.

En ese sentido, los panelistas coincidieron en la necesidad de aprender a construir la noticia en tiempo real, como ocurrió con el incendio en la Base de Supertanqueros en Matanzas.

Para concluir, Lázaro Manuel Alonso sentenció que “la noticia acabada no existe; si esperamos a tener el informe final para publicar, el relato ya lo construyó otro en las redes. Debemos aprender a informar con inmediatez y responsabilidad, corrigiendo sobre la marcha si es necesario, porque el silencio es el peor de los caminos”.

Previo al panel, se presentó el libro “Hombre con brújula. Retratos de familia”, que ahora estará disponible en formato digital a través de las plataformas de CITMATEL.

La obra, presentada en el contexto del 40 aniversario de la Editorial Pablo de la Torriente Brau, ofrece una dimensión íntima y desconocida del destacado periodista y revolucionario que da nombre al sello editorial, ahondando en el entorno familiar que forjó los valores del hombre que cayera en combate en Majadahonda, España, hace más de 80 años.

La editora Ana María Villacán, en una nota leída durante la presentación, destacó que el libro se convierte en “un aliento en tiempos de crisis para seguir el camino de la dignidad”.

El intercambio dejó claro que, en un ecosistema informativo cada vez más fragmentado y veloz, la credibilidad, la transparencia y la conexión genuina con las audiencias son los valores que definirán el futuro tanto del periodismo como de la creación de contenido en Cuba.

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