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La eficiencia es fundamental en toda acción humana, pero cuando se trata del uso de la energía en cualquiera de sus formas ella es muy importante porque siempre lleva implícito el gasto de los componentes que intervienen en la conversión de una energía en otra.
Independientemente de las consideraciones de la Ley de conservación de la energía, cuando se trata de la eficiencia energética entran en el análisis, indicadores claves, entre ellos la fuente, los portadores, el costo, el consumo, los factores externos y el impacto medioambiental.
Pero dejando hasta ahí la teoría y bajando un tanto a la práctica diaria y a la conducta del sujeto, hay que tener en cuenta que la eficiencia energética depende de la decisión humana para ejecutar de una u otra manera cada acción y esta implica el uso de energía ajena a la del propio ser humano.
En tales casos es decisivo el conocimiento individual y la conciencia adquirida de cómo usar la energía para no dilapidar ningún recurso de manera innecesaria, causando gastos en detrimento de la economía empresarial o personal.
Tanto en las instituciones como en los hogares lo más conveniente es el uso de las tecnologías más propensas al ahorro energético, pero en caso diferente entonces es la razón quien debe decidir el procedimiento a utilizar.
De ahí la importancia de valorar las fortalezas de cada lugar, como pueden ser la abundante luz solar en todo el año en las zonas tropicales para ahorrar electricidad, o en las zonas frías, aprovechar las bajas temperaturas naturales para la conservación de ciertos productos durante un período.
En los hogares o entidades en muchas ocasiones se puede prescindir del consumo de energía para la ventilación o climatización cuando, por ejemplo, se pueden obtener similares resultados abriendo una ventana por la cual entran luz y aire limpio suficientes.
El consumo de combustibles para la cocción de alimentos también puede disminuirse si se prevé adecuadamente el orden en la ejecución de las acciones en la cocina hogareña con el auxilio del conocimiento sobre la eficiencia energética.
Otro tanto sucede con el consumo de agua, llamada líquido vital con toda razón, pero cuyo suministro en la época moderna implica también el gasto de otros líquidos que no son renovables y que al quemarse agreden el ambiente en todo el planeta.
De ahí que el consumo de agua también demanda la actitud consciente de los individuos de todos los parajes ya sea San José de las Lajas, Mayabeque, Cuba, en fin, para contribuir entre todos a la posible sostenibilidad de un mundo capaz de ser mejor solo si somos eficientes en nuestras decisiones.

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